Instrucciones para inmortalizar la vida: una obra de Coloma, artista chileno

Conocí a Diego Coloma gracias a una invitación de la Embajada de Chile hace apenas algunos días. El Centro Cultural MATTA en Tagle al 2772 en Buenos Aires fue el espacio en donde se expuso la serie “7 días en Coloma” una obra segmentada en varios cuadros en donde el artista -con quien me identifiqué muchísimo- reflejó varios pasajes de su vida utilizando la técnica tinta sobre papel. Lo observé en vivo gracias al performance “Día de trabajo”: Él es del tipo de personas que habla poco pero que transmite todo. Observador, meticuloso,  sensible…alguien que ve al mundo de forma diferente. Su capacidad de retención es increíble y la transformación del recuerdo a la realidad impecable. Un artista genuino.

No me importó la gente, tuve que abordarlo enseguida que terminó y sacarlo del bullicio. Me presenté y le pedí si podía acompañarme hasta uno de sus cuadros en donde guardaba un recuerdo igual al mío: él también alguna vez estuvo debajo de la escultura de la artista francesa-americana Louise Bourgeois. Necesitaba saber más acerca de lo que veían mis ojos. Un montón de recuerdos entintados. Un diario ilustrado que sólo puede entender en su totalidad quien lo crea. La cronología perfecta. Era imposible ver los cuadros sin escuchar un “tic tac”. Dicen que cada artista resuelve al crear: “Le tengo miedo al tiempo” me dijo. Nuestra charla fue muy breve pero intensa. Quizá tenía que conocerlo y agradecerle por cruzarse en mi camino. “Tú resolviste mi más grande miedo: El no saber dónde quedará todo aquello que vivimos…es duro”. Él sólo sonrió y me dijo: “Entonces todo ha valido la pena”.

El Encuentro de Cultura Chilena Residente en Argentina sin duda fue un escaparate de grandes artistas que iré desglosando de a poco y fue un honor estar presente junto con el Embajador de Chile en Argentina, Jose Antonio Viera-Gallo…muchas gracias por la invitación.“Esta es una recopilación de experiencias de mi vida, de los momentos felices, de lo que hago, de mis amigos; esta es mi forma de inmortalizarlos… ojalá nunca desaparecieran”… esas fueron las palabras con las que Coloma despidió a esta mexicana que quedó impresionada con su trabajo, con el esfuerzo y sobre todo con el tiempo que le dedica a ese mundo que creó en donde está dispuesto a perpetuar lo bello.