La Copa de la Amistad: un brindis que nos une como hermanos para toda la vida

Los últimos días de inviernos me han estado acompañando, esa brisita helada a la par de mis pasos es cómplice de fines de semana que últimamente han estado rodeados de muchas sorpresas positivas; y esta vez la pasé como hace mucho no podía... en una mesa rodeada de tampiqueños. En punto de las 15:00 horas llegamos a casa de Armando Martínez, un amigo español que nos dio la bienvenida de una forma espectacular en un día que para nosotros fue un honor estar presentes pues era su cumpleaños. Hace 64 años sus padres emigraron de Galicia con tan sólo un baúl y la esperanza de tener una nueva oportunidad de vida lejos de los problemas políticos que aquejaban en esa época, llegaron a Buenos Aires a empezar desde cero y años más tarde justo a nosotros nos contaba de su historia de vida. Sus palabras fueron muy emotivas y su sonrisa era la de uno de esos hombres que lo han hecho todo en la vida, de aquellos que trabajaron incansablemente para conseguir los que tiene… de los triunfadores. Lo que más me impresionó fue su casa, una hermosa mansión de más de cien años con piso original, de techo altos y arañas de cristal cortado, una joya arquitectónica decorada con artículos marítimos: barcos a escala, timones, faros, pinturas y hasta algunas armas de época, además de botellas antiguas de varias partes del mundo que me parecieron muy interesantes.  Afuera ya nos esperaba mi querida amiga Alicia quien preparó un exquisito postre de vainillas, crema y ron además de ayudar al cumpleañero quien se había esmerado en hacer una deliciosa paella que me evocó recuerdos de cuando viajé a España, los sabores tienen esa peculiaridad…nos regresas a momentos especiales de nuestras vidas. Y de entre toda esa magia, aún había más y es que la comida fue en su patio, debajo de vid de Malbec y Cabernet…un techo ornamentado por la naturaleza que seguramente guardará ese momento en el que le cantamos “Las Mañanitas”. Por último nos contó acerca de la “Copa de la Amistad” una tradición de su familia española que consiste en beber vino de una copa unida a una botella hecha artesanalmente y que enlaza a los presentes, que significa hermandad.

Este día México, España y Argentina nos unimos en una fraternidad integrada de viajeros constantes, catadores de vino, amantes de la gastronomía, apasionados de la cultura y las artes… ¿Qué más le puedo pedir a la vida después de algo así?