Bar “El Británico”: un espacio que acerca almas viejas y atrapa a las nuevas

Pareciera una esquina típica en el Barrio de San Telmo, pero la historia que guarda esta callecita porteña donde se haya ubicado el Bar Británico es una belleza que perdura en un espacio al que acuden desde su apertura en 1929. 

Entre Brasil y Defensa yace este sitio…mucho tiempo estas paredes cobijaron el alma de los ex combatientes ingleses que arribaban a menudo a este lugar después de la Primera Guerra Mundial.

El mismo sitio que inspiró al escritor Ernesto Sábato para desarrollar gran parte de su novela “Sobre héroes y tumbas”, el que visitó Fito Páez y que tras horas de grabación hoy forma parte de la película “Diarios de Motocicleta”. Afuera hace frío y desde un ventanal enorme se observa el ir y venir de la gente que pasea por el Parque Lezama; las mesitas de madera apoyan tazas de café y cerveza de barril que constantemente piden los clientes.

El partido Argentina-Colombia de la Copa América era el momento ideal para llevar a mi sobrino y a mi amigo Allan Monterroso quien llegaba de Guatemala, así que fuimos a celebrar, a cenar y disfrutar de este bar del que mucho había escuchado hablar pero que no había tenido la oportunidad de ver.

Bien dicen que la vida te pone en la hora y el lugar exacto, para mí fue el viernes a las 16:00 horas; unos amigos me habían pedido ir a ver un departamento que querían rentar en este mismo barrio y el olor a café  me hizo voltear y encontrarlo, así lo descubrí… como un tesoro.

El Gobierno de la Ciudad lo declaró “Bar Notable” desde 1998 y hoy desfilan muchos turistas que al igual que yo se toman un tiempo para ir a sentarse un momento y averiguar cómo se detiene el tiempo en esas paredes.

La nostalgia se revive para donde se mire… ¿cuántas historias ocurrieron?, ¿cuántos suspiros se entregaron?, ¿cuántas miradas se cruzaron?, ¿cuántos recuerdos se quedaron atrapados?.

Las cuentas para mis dudas no tienen un resultado exacto y quizá son imposibles de medir, pero a pesar de eso tengo que aceptar que me atrapó. Algo hay en este lugar que sin duda hace que uno lo visite y regrese.

Alguna “magia” existe pues en el año 2006 lo habían cerrado y hace unos meses fue abierto nuevamente al público que no lo olvida ni lo dejará morir. “El Británico” enamoró a mi “alma vieja” y me transportó hasta esa época en donde la tranquilidad se palpa y te alegra, pero sobre todo… me regaló inspiración.