Abrazos en tinta que se transforman en realidad para esos que hoy están lejos

Primavera en Argentina: además de calorcito me trajo muchos cambios pero sobre todo…recuerdos. Mudanza, más trabajo, madrugadas con tacitas de café, encuentros fortuitos, mucho `tereré´ y helados desvelados. ¡Ah como pasa la vida! De a poquito, de a pedacitos de tiempo, pero sobre todo de fotografías que suman años. Creo que estoy pasando por uno de esos momentos de nostalgia -pues reflexiono a diario- y es que es un domingo muy especial. Hoy cumple XV años mi sobrina Irma Citlali Bárcenas Rodríguez (Mi Taly) y estoy lejos, cómo lo estuve cuando murió mi padre y en las últimas navidades.  Volteo y observo detrás de mí los años que han pasado, la niña que dejé en México se convirtió en señorita y hoy festeja con familiares y amigos su cumpleaños. Recordé las veces que abracé a esa bebé, las miles de ocasiones que corrí detrás de ella para que no se cayera, sus primeros pasos, su sonrisita chimuela, su cara de traviesa, sus primeros concursos de oratoria y hasta sus clases fallidas de gimnasia. A los 15 sabía que quería dedicarme a escribir, hasta donde quería llegar e imaginaba todo lo que iba a hacer- desde entonces ya estaba viviendo muy rápido- ahora estoy tratando de calmar un poco mis pasos. Así que por un momento me detengo gracias a la tinta y hago lo que me sigue haciendo feliz en cada respiración, escribo… imagino que estoy ahí, que llegó de sorpresa cómo tenía planeado y le doy un fuerte abrazo mientras salen lágrimas de alegría…estamos juntas. Quizá hoy no tenga la oportunidad de ver su primer vals, pero de lo que si estoy segura es que habrá más momentos para poder seguir acompañando a los que queremos. Ahora bien, pienso en cada padre que tuvo que irse lejos para continuar luchando por la estabilidad económica de su familia, cuántos se van a plataformas y cada mes bajan con la única alegría a cuestas de ver a quienes aman, a cuántos les negaron por mucho tiempo el volver a abrazar a un hijo y les volvió el alma al cuerpo cuando un día pudieron verlo de nuevo. Hoy no dejaré que la realidad me masacre, haré que las letras sean las que viajen desde Buenos Aires hasta México para quedarse en Tampico, y que esta columna además de ser un inmenso abrazo con olor a tinta, sea también un alivio para quienes pasan por ese momento nostálgico de querer estar con alguien que por cuestiones de la vida no pueden. Todo puede suceder, no hay nada imposible, sólo hay momentos que cuestan más que otros, pero mientras continuemos aquí… podremos seguir luchando por ese abrazo tardío, por ese momento que hoy no está pero que un día lo hará.