Entre ciudadanos

La simulación de la ley y su poder corruptor

Alexander Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura 1970, quien nació en Rusia en 1918 y murió en 2008, dedicó la mayor parte de su obra a la denuncia de los abusos del poder del régimen comunista en que le tocó vivir y por estas acciones sufrió torturas, trabajos forzados en campos de concentración y destierro.

Fue hijo de un terrateniente que falleció antes de que él naciera y de una maestra de escuela rural, con grandes sacrificios de su madre logró graduarse en la universidad como Matemático; al ser enrolado en el ejército a muy temprana edad y obligado a participar en diversas batallas para imponer el comunismo a sangre y fuego, desarrolló un agudo sentido crítico frente a las atrocidades que se cometen en nombre del pueblo, pero que no son más que abusos de los gobernantes que ejercen el poder.

Durante sus años en el ejército él escribía sus reflexiones en cuadernillos y cartas que enviaba a su madre y amigos, pero al ser descubierto fue juzgado por tribunales militares y acusado de traidor; lo condenaron a trabajos forzados en campos de concentración, y en esas circunstancias terribles de tortura, hambre, frío, soledad, enfermedad y dolor enseñó matemáticas a sus compañeros y siguió escribiendo las reflexiones que años después se concretarían en las obras que le valieron el Premio Nobel de Literatura, que por temor a las represalias del gobierno soviético, declinó recibir.

En el contexto de cada relato, la aguda mirada del Nobel ruso trasciende con mucho el drama vital suyo y de sus compañeros, al intentar explicar las causas, los delitos que les fueron imputados, por los que fueron juzgados en tribunales parciales por jueces cuya consigna era encontrarlos culpables, negando en los hechos la ley y el derecho. Su crítica ética y social acierta al afirmar que cuando la ley se tuerce y acomoda para legitimar la injusticia, cuando la legalidad se separa de la verdad, hace de la corrupción el estilo de vida de los gobernantes, y cansados de tanto abuso los pueblos se desintegran, porque la acción pacificadora y ordenadora de la justicia se hace imposible cuando la legalidad se falsea y acomoda, así predijo el fin de la Unión Soviética.

Las certeras reflexiones de Solzhenitsyn deben orientar el itinerario de acciones en cualquier país que se precie de ser democrático, para encarar y erradicar la corrupción gubernamental, allí es donde se encuentra el tumor canceroso que afecta todo el tejido social.