Entre ciudadanos

La pobreza, el burro y la noria

Hoy en día, en pleno fragor de las campañas electorales en México, la mayor parte de los ciudadanos opina que la situación del país en general es mala.Prácticamente,en cualquier segmento de la población en que se formulen preguntas sobre qué tan satisfechosestán con los resultados de crecimiento, paz y desarrollo alcanzados durante los últimos años, la percepción social es negativa y desde luego no coincide con las narrativas triunfalistas del discurso oficial.

Los ciudadanos advertimos que en realidad nos encontramos muy por debajo de las expectativas generadas por los políticos, informes y programas.De manera reiterada se afirma que se han alcanzado metas y superado objetivos de desarrollo y calidad de vida; pero lo cierto es que enlas acciones de todos los díasesas cifras favorables que presentan no se perciben.La verdad es que el dinero alcanza para comprar menos, los servicios públicos son deficientes y acceder a ellos cada vez es más difícil y demorado.

A lo largo de muchos años, el Banco Mundial ha realizado estudios serios y muy bien documentados sobre el círculo vicioso en que nos encontramos desde hace décadas; allí donde en verdad no se llevan a cabo programas consistentes, de largo plazo y bien ejecutados para superar la pobreza. Todas las otras iniciativas y desarrollos gubernamentales quedan truncos y fracasan sexenio tras sexenio.

Es decir, el origen común de todos los graves problemas de México se llama pobreza, la vulnerabilidad y propensión a la corrupción es proporcional a la pobreza en que trascurre la vida de casi 60 millones de mexicanos, así, quien nada tiene que perder, ni proteger, precisamente porque no posee nada, fácilmente se vincula con lo ilícito y es vulnerable al engaño y a las enfermedades.

Como en el conocido cuento del burro y la noria, ya llegó la hora de levantar la cabeza y afinar la mirada, de detenerse un momento en ese caminar rutinario dando vueltas en el mismo lugar, pero esperando que mágicamente se produzcan resultados diferentes.

Superar el problema de la pobreza en México, desde luego, es tarea de largo aliento, y para lograrlo es necesario definir con claridad ese objetivo nacional para unir voluntades y alinear las estrategias gubernamentales en la dirección correcta, para que el desarrollo nacional sea verdadero y no solo lugar común de discursos frívolos de políticos en campaña.