Entre ciudadanos

La joya de la corona legislativa

Como es de todos sabido, el Pleno de la Cámara de Senadores aprobó en días pasados la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Esta iniciativa en verdad fortalece la competencia entre los oferentes de servicios y beneficiará a los consumidores. No es exagerado afirmar que a partir del próximo año, con su aplicación, todos los usuarios advertiremos mejoras económicas y de calidad.

Durante años todos los usuarios de los servicios de telefonía hemos pagado tarifas diferenciadas en llamadas de larga distancia nacionales, ahora la buena noticia es que esa sobrecarga se eliminará a partir del año próximo, es decir, se eliminará el cobro por servicios de larga distancia nacional, fija y móvil, y se calcula que los consumidores ahorrarán cerca de 22 mil 999 millones de pesos al año.

Con la nueva ley también hay buenas noticias en materia de televisión y radio, entre otras, existirá mayor competencia y variedad en televisión abierta. Esta ley prevé la apertura de tres nuevas cadenas nacionales de televisión abierta, que entrarán en operación en todo el país.

La nueva ley impone restricciones a Televisa, de manera que no podrá contratar contenidos en exclusividad, ser selectiva entre anunciantes y deberá transparentar sus tarifas por concepto de publicidad; además, para favorecer la pluralidad de posturas, mensajes y audiencias, estará comprometida a dar acceso a noticieros independientes y expresamente se le prohíbe asociarse con periódicos.

Una novedad más consiste en que deberá existir gratuidad en la retransmisión de contenidos, lo que significa que las televisoras no podrán cobrar por retransmitir sus programas en la televisión restringida y, desde luego, tampoco podrán exigir pago alguno por este servicio a los usuarios. En esta misma línea se inscribe la disposición que establece que las empresas de paga como Sky, Cablevisión, etc., deberán transmitir las señales de las tres nuevas cadenas nacionales.

Es de destacar que, por ley, las estaciones de TV deberán contar con lenguaje de señas y subtitulación para atender a personas con discapacidad, haciendo efectivo su derecho a estar informados y no ser discriminados.

Esta serie de beneficios tangibles es expresión de un trabajo legislativo mejor pensado y articulado que los otros esfuerzos. Desde luego no hay leyes perfectas y esta misma contiene oscuridades y lagunas que deben ser corregidas, pero en el conjunto, el avance se advierte y se reconoce.