Entre ciudadanos

El día que Toby festeja a Lulú

Como cada año, al inicio del mes de marzo tiene lugar la celebración del "Día Internacional de la Mujer". De suyo, la conmemoración es indicativa de una carencia, la lejanía entre el discurso político de la igualdad y la realidad de la exclusión y la violencia hacen evidente que la celebración sirve para "ventilar la herida" de la enorme brecha que separa la vida real y precaria de millones de mujeres, frente al discurso político que cumple haciendo el festejo.

A lo largo de la historia de la humanidad, las luchas de las mujeres por su igualdad de derechos parece que no terminan de concretarse. Desde la perspectiva institucional masculina, los roles sociales de la familia y educación de los hijos, como tareas referidas a la mujer, son poco o, de plano, incompatibles con el desarrollo de la vida profesional remunerada.

Existe un documento de trabajo, de diciembre de 2013, donde el Fondo Monetario Internacional, realiza un estudio comparativo de las economías más ricas del mundo y el papel determinante que en esos desarrollos desempeñan sus mujeres.

Otro estudio de la Organización Internacional del Trabajo, también refiere que el verdadero dragón dormido de la economía mundial es, sin lugar a dudas, la fuerza femenina laboral remunerada. El estudio señala la sobrerrepresentación femenina en segmentos de ingreso bajo, y de escaso o nulo poder de decisión en las organizaciones.

Documentos e investigaciones laborales, nacionales e internacionales, coinciden en referir los grandes beneficios de incorporar mujeres a los ámbitos empresariales de decisiones de gobierno, donde hasta hoy su participación es ínfima o inexistente. Existe el factor social y en los hechos de mayor impacto, ése que tiene que ver con los prejuicios de los varones para incorporar mujeres a los puestos y niveles de trabajo donde pueden ser de mayor aporte.

Una atenta mirada sobre las personas que integran los consejos y los órganos de decisión, tanto en la empresa como en el gobierno, muestra el permanente doble discurso del pretendido derecho igual para mujeres y varones, y los hechos de discriminación y prejuicio en contra de las mujeres.

En el mundo las mujeres son mayoría, sin embargo, en el acceso a la riqueza y oportunidades, el desarrollo es abiertamente desigual e injusto. Festejar a las mujeres, es reconocer sus derechos, dignidad y valía todos los días.