Entre ciudadanos

El centenario de la Constitución

En este año, se escribirán miles de páginas y se destinarán miles de horas de radio y televisión a la reflexión y análisis en torno del centenario de la Constitución de 1917, es de esperarse las recurrentes narrativas pletóricas de elogios a sus redactores y al extraordinario texto que finalmente fue promulgado por el Congreso Constituyenteel 5 de febrero de 1917en la ciudad de Querétaro, siendo presidente Venustiano Carranza.

Hoy, a 100 años de distancia, estamos inmersos en un año de celebraciones de un documento que en ese devenir ha sido modificado más de 690 veces, cabe hacer el ejercicio mental de imaginar ¿qué puede quedar de original encualquier obra modificada cientos de veces?, más aún, aquello que ha resultado de esas modificaciones ¿en verdad tiene relación con las celebraciones convocadas en múltiples foros políticos y académicos?

La Constitución, Carta Magna o ley fundamental de un país debe ser un documento breve que contenga los principios rectores del ser y hacer del Estado, su forma de gobierno, límites y funciones en relación con los gobernados y con otros Estados, y no un repertorio de declaraciones de buenas intenciones, contradicciones y confusiones que al paso de los años se han ido acumulado al texto, dependiendo de la oportunidad política que en cada momento las motivó.

Respecto al texto constitucional hemos escuchado y leído en abundancia elogios emotivos y frases inspiradas, lo cierto es que, como estamos viendo, en el devenir de un siglo México es más pobre y más dependiente de Estados Unidos; es decir, los ideales de autosuficiencia, libertad, justicia y desarrollo repetidos tantas veces no se han concretado en hechos de mejora en la calidad de vida de los mexicanos. Nuestra Constitución, tan extensa, confusa, reformada y deformada no permite comprender con claridad el punto de partida y de llegada de nuestro proyecto de nación.Necesitamos menos palabras, menos discursos y más acciones concretas en favor del bien común. Una Constitución debe satisfacer las expectativas sociales de la vida en común, ése es el sentido de la acción política que la inspira.