Entre ciudadanos

Vanidades de la vida

Los seres humanos son susceptibles de ser ubicados por su sexo como mujeres o varones, genéticamente no existe otra posibilidad. La condición sexuada en que se presenta lo humano, impone un modo de ser específico, con claras implicaciones biológicas, morfológicas, psicológicas y sociales.

Quizás, por la influencia de los medios de comunicación y la revolución cultural que el internet ha creado, hoy vivimos una época que ha hecho del sexo y la sexualidad todo un negocio, bajo la consigna de "el que no enseña, no vende", imprimiendo un profundo cambio cultural por el impacto que las imágenes ejercen sobre nosotros, espectadores pasivos y entretenidos con los contenidos más variados.

Quizás un enemigo oculto en la lucha por la equidad de género es precisamente el sexismo. Se trata de una ideología altamente lucrativa que bajo la forma lúdica de coquetería y muestra explícita de las mejores partes del cuerpo de las mujeres induce a la excitación del deseo, haciendo de las mujeres que se prestan objeto de comercio y consumo. Con frecuencia estas prácticas impiden hacer conciencia de la condición de inferioridad en que los varones y las mujeres se ubican, por estar inmersas en esas prácticas exaltadoras de la vanidad.

La gran poeta mexicana y universal Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), máxima exponente de las letras hispanas del siglo XVII escribía:

Yo no estimo hermosura que vencida

es despojo civil de las edades

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades

consumir vanidades de la vida

que consumir mi vida en vanidades.