Entre ciudadanos

Ucrania y Crimea: ambición y poder

En las últimas semanas, la Península de Crimea ha alcanzado gran atención y notoriedad por el conflicto de división territorial impulsado por Rusia en perjuicio de Ucrania, país al que pertenece la referida península.

La situación geográfica de este país, las riquezas agrícolas de sus suelos y la heterogeneidad de su población, explican en parte su debilidad para conservar su soberanía e independencia.

Ucrania es un país situado al este de Europa, precisamente entre el bloque de países que integran la Unión Europea y la Federación Rusa; su compleja geografía se hace evidente al compartir frontera con siete países; además, en su parte peninsular colinda al Mar Negro; precisamente esa región que baña el mar es la Península de Crimea.

Para sorpresa del mundo, hace unas semanas se concretó en Ucrania un "plebiscito a modo", ordenado y auspiciado por el presidente de Rusia Vladimir Putin; derivado de esa consulta, el pueblo de Ucrania decidió dividirse y anexar la Península de Crimea a Rusia.

Desde luego, el rechazo mundial a esta acción se ha dejado sentir y escuchar; sin embargo, "la mayoría" de los ucranianos, "libre y legalmente" votaron esa decisión. Por supuesto, la tensión y la presión internacional están sobre el presidente Putin, que con esas acciones ha concitado una alianza de gobiernos de Europa y América que miran con repudio esas acciones.

Para entender las motivaciones del presidente Putin, es necesario recordar que el Presidente de Ucrania, Víctor Yanukovich fue derrocado. Este gobernante estaba a punto de firmar un acuerdo comercial con la Unión Europea, pero en el último momento Putin le ordenó que se desistiera de los compromisos comerciales y esto provocó la molestia de miles de ucranianos que salieron a las calles a exigir la renuncia de ese gobernante manejado por Rusia.

Con estas acciones de anexión, el presidente Putin pretende enviar un mensaje a la Unión Europea y al mundo, respecto de la imposibilidad de "negociar" tratados comerciales con sus vecinos sin tomarlo en cuenta, de manera que, de momento, consigue evitar la entrada del euro en su zona de influencia, al tiempo que ensancha sus fronteras.