Entre ciudadanos

¿Senado o agencia de colocación?

La dinámica del cúmulo de reformas constitucionales que durante esta administración se han concretado, releja las capacidades negociadoras y las habilidades políticas del Ejecutivo para superar las adversidades.

Al reconocer esos incuestionables logros, llama la atención la falta de comentarios y advertencias críticas sobre un fenómeno que se generaliza en la mayoría de los textos que hoy ya han sido detallados en las así llamadas leyes secundarias.

Se ha robustecido en gran medida el alcance del poder político, económico y social del Senado de la República. Hoy estos legisladores poseen facultades que van más allá de aquellas que ya tenían para ratificar los nombramientos de embajadores y cónsules, además de ciertos cargos en el Ejército y la Marina.

Conjuntamente con el poder político que supone la injerencia directa en esos nombramientos, la Reforma Constitucional del 10 de febrero de 2014 confirió al órgano senatorial facultades para ratificar a quienes ocupen las posiciones de primer nivel en los órnanos encargados de telecomunicaciones, competencia económica y energía, además de los electorales.

Con las reformas constitucionales ya vigentes, al restarle, supuestamente, poderes al Ejecutivo para trasladarlas al Legislativo, concretamente a los senadores, el resultado es precisamente la creación de una agencia de colocación de empleos de alto nivel, desde luego a cambio de favores, beneficios y prebendas ajenos a los ciudadanos que son los electores de los senadores.

Con esta estrategia, en apariencia el Ejecutivo se desmarca y la atención se centra en los senadores, pero el poder en modo alguno se pierde o se comparte, todo lo contrario, ahora se advierte más centralizado y vertical que antes.

Aunque ahora ese poder lo tienen por ley, ¿no es razonable y exigible revisar el proceso de elección y selección que los lleva a ocupar el honroso cargo de senadores de la república?; dada la trascendencia de las responsabilidades que se les confían, ¿es correcto que lleguen a ser senadores personas que hacen caso omiso o pretenden que no existen las exigencias éticas inherentes al cargo?

Es tan costosa nuestra democracia que por supuesto los ciudadanos tenemos derecho a que los senadores de la república lo sean a cabalidad y no solo de nombre.