Entre ciudadanos

Reformar ¿es mejorar o solo cambiar?

Hace unas semanas tuvo lugar en la ciudad de Davos, Suiza, la reunión anual de gobernantes y líderes empresariales del mundo. En la parte final de las reuniones y en la clausura del "foro", se lanzó con gran fuerza la consigna "incluyamos a los más excluidos".

Esa declaración incide en la médula de todos nuestros problemas nacionales, que, desde luego, tienen que ver con el diseño económico de nuestro mundo. La pobreza y el desempleo avanzan, y frente a esa creciente y dolorosa realidad, todos los otros esfuerzos de gobierno son secundarios, cosméticos e inoportunos.

La pertinencia y relevancia de esas reflexiones, desde luego, es aplicable a México. Las cifras más conservadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refieren que al menos 51 por ciento de los mexicanos vive en condiciones de pobreza.

"Incluyamos a los más excluidos" no debe entenderse como exhortación vana o expresión retórica de cierre de actividades de un "foro mundial de notables". Es evidente que la tendencia global creciente de los excluidos pone en grave peligro de conservación a los "incluidos" en el sistema económico y de bienestar que el Estado administra y sostiene.

Todas las reformas legislativas, primarias y secundarias que un gobierno puede realizar, prueban su eficacia al confrontarse con la mejora, o no, de la calidad de vida de la población.Desde que se promulgó la Constitución de 1917 hasta hoy, no ha habido presidente que resista la tentacióndel lugar común de las reformas; sin embargo, 97 años después de esas dinámicas reformistas, advertimos que los miles de cambios al texto original no hanayudado a mejorar la calidad de vida de los mexicanos.

John Moody's una de las firmas más prestigiosas en el análisis financiero del "riesgo país", el 5 de febrero otorgó a México la calificación más alta de la historia A3, desde luego, ésta es una señal de certeza para los potenciales inversionistas, en el ámbito federal.

Para los mexicanos "de a pie", ésos que hacen su vida de todos los días en los municipios la pregunta es obligada: ¿cuál es el valor o significado real de ese logro macroeconómico, si como se advierte, la calidad de vida no mejora y la pobreza y la corrupción avanzan?