Entre ciudadanos

Paradoja desnutrición y obesidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, entre otros organismos, han realizado diversos estudios y coinciden en señalar que la mala nutrición propicia la obesidad, al tiempo que dificulta el crecimiento económico y perpetúa la pobreza. La consistencia de los estudios, dan cuenta de los enormes costos sociales implícitos en la falta de atención a la alimentación de la población, empezando por la niñez.

La OMS es enfática al afirmar que en la mayoría de los países en desarrollo, los gobiernos ignoran o son indiferentes ante el problema de la mala nutrición de su población, a pesar de que existen métodos eficaces para encarar el problema y resolverlo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de las defunciones infantiles que se producen en el mundo son ocasionadas por la mala nutrición; esta proporción no la iguala ninguna otra enfermedad.

El organismo internacional asocia la malnutrición con la obesidad, como la otra cara de la moneda a la que llamamos pobreza; comparto con el amable lector los rubros relevantes del programa mundial de lucha contra la malnutrición -obesidad infantil-:

En los países en desarrollo se produce un círculo vicioso, así, la falta de compromiso con la adecuada nutrición debilita el potencial de capital humano, provocando efectos irreversibles en el desarrollo cognitivo y físico de generaciones de nacionales de un estado.

Más aún, la malnutrición-obesidad incide negativamente en las posibilidades de que un niño comience a asistir a la escuela, continúe sus estudios y obtenga un rendimiento escolar adecuado.

Desde luego, en nuestro país no se requieren más razones y reflexiones para valorar la relevancia de encarar este problema con la seriedad y la profundidad que el riesgo de niños obesos y adultos enfermos de cardiopatías y diabetes exige.

La obesidad empieza en la infancia; cuidar la salud de nuestros niños es trabajar decididamente por el bien y el futuro de México, las fiestas de fin de año son propicias para la convivencia familiar, que no debe confundirse con el abuso en el consumo de alimentos y bebidas azucaradas, la moderación es la clave del vivir saludable.

Felices fiestas de Navidad.