Entre ciudadanos

El Ojo de Arvallo

En el norte del Continente Americano, la majestuosidad de las Montañas Rocallosas, al cruzar por México, reciben el nombre de Sierra Madre Occidental; enclavada en ese ecosistema está la ciudad minera de Cananea, famosa en nuestra historia porque ahí surgieron los movimientos de huelga que exigían mejores condiciones de vida para los trabajadores, dando lugar a los movimientos libertarios que hicieron nacer la Revolución Mexicana.

En Cananea tienen su asiento diversas empresas mineras dedicadas a la explotación de las vetas de cobre ocultas en el interior de las montañas.

Entre el bosque y el desierto, oculto en las montañas está el manantial de Ojo de Arvallo, la cuenca naciente del Río Sonora que baña al estado en una extensión de poco más de 420 kilómetros y desemboca en el Océano Pacífico.

Es absolutamente impropio y desafortunado que en la naciente del río más caudaloso de Sonora esté el centro de explotación minera de la región. El grave desastre ocasionado por la contaminación del Río Sonora, como consecuencia de haberle vertido accidentalmente 40 mil metros cúbicos de sustancias tóxicas, deben conducir a los expertos en sustentabilidad de los cauces hídricos, junto con empresarios mineros, a estudiar si es conveniente continuar explotando el cobre de la región en esas condiciones tan peligrosas para la vida de los habitantes de aquellas comunidades y de todo el estado de Sonora.

Las complejidades de los equilibrios vitales que convergen en las aguas de los ríos, hacen evidente que éstos no admiten reparación y que las sanciones económicas a la empresa causante del daño, en modo alguno, tienen el poder de restablecer las condiciones de los ecosistemas hídricos, propios del Río Sonora.

La situación es muy compleja, el manejo de esta crisis se ve agravado ante la inminencia del proceso electoral que vivirá el estado en 2015, así, la catástrofe ecológica se politiza, exhibiendo al gobernador como insensible que incluso posee un rancho con presa hidráulica propia.

No deben confundirse los intereses que en esta crisis ecológica están en juego; la ambición de las empresas mineras de aumentar su extracción de cobre y el deber de las autoridades ambientales de exigir a esas empresas el saneamiento y medidas de prevención, precisamente porque los habitantes del estado de Sonora tienen derecho a consumir agua de calidad.