Entre ciudadanos

Noche de paz

Esta colaboración toma prestadas las palabras de una de las más bellas canciones de Navidad y sirve de introducción para narrar un hecho bélico del que en este 2014 se cumplen 100 años; me refiero al primer conflicto armado de alcance global que en los inicios del pasado siglo XX tuvo lugar en Europa: la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918.

Es de todos conocido que ese desafortunado choque entre países se vio favorecido por la introducción de la tecnología moderna para la guerra y el uso de armas automáticas y semiautomáticas, produciendo el resultado de verdaderas masacres sin precedentes; más de 9 millones de soldados muertos en el campo de batalla entre 1914 y 1918.

El 3 de septiembre de 1914, en Roma, el cardenal Giacomo della Chiesa, es elegido Papa, convirtiéndose en Benedicto XV. Desde los primeros minutos de su pontificado se manifestó como un abierto y decidido defensor de la paz.

A partir del 7 de diciembre de 1914, realizó grandes esfuerzos para conseguir el cese temporal de la guerra para la celebración de la Navidad. Como era de suponerse, los gobiernos de los países beligerantes se negaron a acceder a semejante petición; sin embargo, en medio de la crueldad de la guerra, en la noche de Navidad, en sus trincheras, los soldados declararon su propia tregua no oficial y tuvieron así su noche de paz.

El día de Navidad de 1914, los sonidos de la guerra se apagaron por unas horas en favor de la celebración. Así, los gestos de buena voluntad entre los enemigos se hicieron presentes, surgiendo una luz de esperanza que permitió hacer evidente que la violencia no es opción y que la paz, como signo de esperanza, puede más que la guerra.

En la primera luz del día de Navidad, algunos soldados alemanes salieron de sus trincheras y se acercaron a las líneas aliadas gritando "feliz Navidad". Ante el valor y lo excepcional de estas acciones, los soldados aliados temían que se tratara de un truco, pero se convencieron al ver a los alemanes desarmados con los brazos en alto y extendidos, dando la mano a los soldados enemigos.

En medio del drama terrible de la guerra, cabe siempre el relato de las historias que expresan con hechos comunes y extraordinarios que, aun en las peores circunstancias, las acciones de humanidad y generosidad iluminan para todos la esperanza que sostiene la vida y la paz. Feliz Navidad.