Entre ciudadanos

Niñas de Nigeria: indiferencia mundial

Durante las últimas semanas hemos tenido noticias del secuestro de cientos de niñas nigerianas que fueron sustraídas a la fuerza sin que las autoridades hayan realizado acciones enérgicas y decididas para encontrarlas, recuperarlas y sancionar a los agresores.

Los hechos tuvieron lugar en varias escuelas del Norte del país, donde se encontraban concentradas realizando sus exámenes, estos actos se le atribuyen a un grupo de connacionales violentos, radicales religiosos de nombre Boko Haram que han declarado su intención de destruir desde los cimientos todos los esfuerzos e instalaciones que se destinan a la educación occidental en aquel país.

Desde luego, estos ataques no son nuevos y ciertamente tampoco la radicalidad de la posición ideológica del grupo fundamentalista islámico que pretende reducir a las mujeres al ocultamiento y la ignorancia, como objetos en posesión de los varones para dedicarlas en exclusividad a las labores de la casa y la crianza de los hijos.

La República Federal de Nigeria es un país de enorme complejidad racial, lingüística y religiosa. Su territorio se encuentra divido en 36 estados y se calcula que en el país se hablan alrededor de 450 lenguas. Su población forma parte de poco más de 250 etnias; su riqueza en petróleo, gas, estaño, cacao y mano de obra es incalculable, siendo necesario contrastarla con la falta de educación, pues el índice de analfabetismo es de 65%; es decir, de cada 100 personas, solo 35 tuvieron acceso a la escuela.

De hecho ése es el factor que explica la violencia y miseria en que viven como nacionales de un país, el más poderoso del continente, pero incapaz de consolidar su economía y ofrecer trabajos dignos y bien remunerados para mejorar su calidad de vida mediante la educación y la capacitación.

La brutalidad de las acciones de secuestro, posible muerte y explotación física y sexual de las niñas en Nigeria, no hace sino dibujar la crueldad, la ignorancia y la ignominia de ese grupo fanático religioso, que en el sometimiento y humillación de las mujeres tiene su principal estrategia de temor y posicionamiento social.

Ningún país puede avanzar y mejorar ignorando o despreciando los derechos de algún segmento de su población. En el caso de las niñas y mujeres de Nigeria, es más grave aún el daño moral y social que se concreta cuando se les da trato de objetos a disposición de varones violentos que las someten.