Entre ciudadanos

Mandela: en la cárcel, la libertad

Después de una larga enfermedad, de una vida intensa, sufrida y muy productiva, Nelson Mandela (1918-2013) finalmente ha muerto. En los primeros días del último mes del año 2013, los medios de comunicación de todo el mundo han dedicado grandes espacios para la reflexión y la biografía de uno de los grandes hombres, líderes del siglo XX.

Ese anciano africano, sonriente, de modales y gestos amables, con libertad interior y desde la cárcel, viviendo una extensa condena de 27 años de prisión, no desfalleció en su lucha por lograr para él, y el resto de los africanos negros, la libertad, igualdad de trato y de oportunidades en su natal Sudáfrica. Se ha anunciado que precisamente este 15 de diciembre será enterrado en su aldea natal, y, por supuesto, recibirá los honores propios de un funeral de Estado.

La muerte de Mandela no sorprendió al mundo, era largamente esperada, pero no por ello menos dolorosa. Sus biógrafos afirman que la enfermedad pulmonar que acabó con su larga vida la adquirió en su juventud, durante los años de cárcel, a consecuencia de la insalubridad de la celda húmeda y estrecha que habitó; sin embargo, desde allí no solo logró el apoyo de millones de sus compatriotas, sino la visibilidad mundial para conseguir la democratización de Sudáfrica y la abolición del apartheid.

En la historia mundial, la trascendencia de Nelson Mandela será mucho mayor que los 95 años de su larga y sufrida vida. En la adversidad de sus circunstancias renunció al odio, la división y al enfrentamiento como estrategia política de avance, buscando el respeto, la paz y la concordia.

Ante la posibilidad de abusar del poder y perpetuarse, optó por el servicio a sus compatriotas, ante los fanatismos y las exclusiones él eligió la atenta escucha, la inclusión, el perdón y la tolerancia.

Nelson Mandela fue libre desde la cárcel, y la libertad que alcanzó benefició directamente a los millones de sudafricanos que hoy viven en paz y en libertad, desde luego, la pobreza del continente y del país todavía es grave, pero están sentadas las bases para el desarrollo social sin exclusiones.

El impulso de la vida y obra de este gran hombre, Nelson Mandela, esperan el seguimiento y la sensibilidad de quienes gobiernan ahora.