Entre ciudadanos

Mafalda, entre pesimismo y humanismo

Se cumplen 33 años de la entrega anual del Premio Príncipe de Asturias que fue instituido en 1981 para reconocer los aportes internacionales a la ciencia, las artes, el deporte y la cultura, preferentemente de hablantes del idioma Español.

Se trata de una ceremonia académica solemne que cada año tiene lugar en la ciudad de Oviedo, capital del Principado de Asturias. Como es natural, la ceremonia es presidida por don Felipe, Príncipe de Asturias, y por su madre doña Sofía, Reina de España.

Para este año, 2014, ha sido anunciado que la distinción de este premio, en la categoría de Comunicación y Humanidades, será para el argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, autor de la famosísima tira de Mafalda, historieta cómica que ha sido traducida a más de 15 idiomas y que, precisamente en este año, cumple 50 de haber sido lanzada al mundo de los medios de comunicación impresos.

Joaquín Salvador Lavado nació en Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932. Sus padres eran españoles migrantes. Siendo aún niño, un tío suyo le descubrió lo que sería su vocación profesional: el dibujo y las historietas cómicas. De hecho, el pequeño Joaquín y aquel tío llevaban el mismo nombre y, para distinguirlos, desde niño el pequeño Joaquín recibió el sobrenombre cariñoso de Quino, tal como hasta este momento se le conoce al mundialmente famoso autor de Mafalda.

La originalidad y profundidad del planteamiento y la calidad del trabajo de Quino, llevaron a que en pocos años Mafalda se convirtiera en un referente obligado de reflexión social.

Quino presenta a una inocente y en apariencia cándida y encantadora niña de seis años que mira e interroga al mundo con la agudeza de un filósofo, un sociólogo, un economista y un psicólogo.

El autor cuida con sutileza y elegancia los diálogos y los trazos de los dibujos, de manera que el lector no mira en Mafalda y sus amigos Susanita, Miguelito, Manolito, Felipe y Libertad a adultos en cuerpos de niños; ésa es la genialidad del gran "monero mendocino".

Sin lugar a dudas Quino seguirá vigente como referente de reflexión, mezcla de pesimismo y humanismo que recuerda la responsabilidad de los adultos en el estado de cosas actual, ante la mirada de las niñas y los niños que enjuician al mundo tantas veces injusto e incomprensible que van a recibir.