Entre ciudadanos

Legislar a ritmo futbolero

Con frecuencia los manejadores de campañas de opinión utilizan la táctica de generar fuentes de desvió de atención para que los ciudadanos no se fijen en los asuntos de interés nacional, distrayéndolos con la espectacularidad de otros acontecimientos.

Así se explica "la jugada" que ya se anuncia: de legislar y aprobar las leyes secundarias de las reformas constitucionales en curso, precisamente en días y horas coincidentes con los partidos que jugará la selección mexicana. El recurso, por burdo y reiterado, ofende.

Estamos iniciando el sexto mes del segundo año de la actual administración. Para todos efectos, ya se consumió el primer cuarto del tiempo del sexenio y en la cancha nacional se ven con claridad dos equipos:

De un lado los ciudadanos desesperados, desesperanzados y fastidiados, víctimas de más impuestos (los contribuyentes cautivos) y sin ninguna señal cierta y clara de avance, mejora o cambio; palabras, discursos, anuncios en radio y televisión y la compleja realidad de todos los días; el dinero alcanza para menos, los servicios públicos son deficientes, insuficientes o de plano inexistentes, la inseguridad, la pobreza, la basura, el descuido y el caos son el paisaje cotidiano del habitar nacional.

En el otro lado de la cancha se encuentran los jugadores del gobierno, llenos de cifras, datos, gráficas, explicaciones eruditas y proyecciones macroeconómicas para justificar que ya mero, que todo lo hecho, aunque doloroso, es por el bien del pueblo y a pesar de que las proyecciones de crecimiento de la economía nacional deban ajustarse nuevamente a la baja, todo será pasajero y dicen ellos, que no obstante el escepticismo se ha recaudado más y creceremos.

Esta dinámica nacional de fe, esperanza y decepción explica el agotamiento y la renovación del ciclo cada seis años y la conciencia colectiva de saber que igual como le ocurre a la selección nacional en cada mundial, nos consolamos con la lástima compartida que producen los malos resultados alcanzados, sabedores que vendrán otras oportunidades.

Quién quita y en una de ésas por suerte o magia ahora caiga el gol, ahora sí pasemos de los dichos y deseos a los hechos, objetivo que se ve difícil de alcanzar cuando la propia autoridad recaudadora es la que se encarga de ajustar su pronóstico de crecimiento.