Entre ciudadanos

Excelencia laboral y crisis mundial

El concepto de excelencia está presente en diversos ámbitos de la vida laboral y productiva, y tiene en la competencia uno de sus aspectos más relevantes, de manera que al trabajo se le valora y compara respecto de otros con los que se compite.

Actualmente, el modelo de excelencia vinculado a la victoria está presente en todos los ámbitos de las actividades productivas y sociales, de manera que el mejor partido y el mejor candidato lo son por haber derrotado a otros, que desde luego se miran como adversarios.

Desde las primeras lecciones de la vida aprendemos que se practican deportes, se aprueban exámenes y se ostentan grados y cargos bajo el sello de la competencia. El pensamiento y la actitud competitiva de la excelencia, conscientes de ser el mejor puede resultar útil. Pero como actitud ante la vida, como posición para encarar los retos del desarrollo personal y social, es una postura agresiva y excluyente.

En diversos ámbitos de la actividad profesional existe un clamor unánime de falta de satisfacción en el trabajo ocasionada por la presión de vivir forzados por la competencia y la violencia que se genera cuando el fin de las actividades y tareas se centra en el ámbito de poder y competencia.

En nuestro entorno nacional, trabajar ha dejado de ser una labor que aporte grandes realizaciones personales. Hoy, el trabajo se percibe como un hacer mecánico, imperando la tendencia al menor esfuerzo y al máximo provecho.

Miles de personas carecen de empleos dignos y bien remunerados y otros que los poseen ven en esas actividades la posibilidad de obtener un ingreso para sobrevivir, porque los precios de los bienes no guardan proporción con el salario.

Las crisis económicas y los recortes presupuestales que se están anunciando como consecuencia de la caída en los precios del petróleo, muestran la falta de sentido profundo que carece hoy el trabajo como expresión de excelencia.

No tiene sentido hacer más si el salario cada vez alcanza para menos y, ni la organización está comprometida con el desarrollo de sus trabajadores, ni los trabajadores se saben parte del proyecto productivo. El concepto de excelencia como expresión de competencia está perdiendo sentido, urge devolver al trabajo su dimensión de excelencia humana capaz de generar riqueza.