Entre ciudadanos

Educación sin pruebas, ¿cómo así?

Se ha hecho pública la convocatoria para participar en 18 foros regionales y tres nacionales a fin de discutir, con la intervención más amplia posible de la sociedad, el "modelo educativo". Estos encuentros estarán acompañados de interesados y estudiosos del asunto, personas destacadas del medio académico que ofrecerán perspectivas, teorías, análisis y puntos de vista valiosos y atendibles sobre el gran reto-problema de México.

La lectura del artículo tercero de la Constitución no deja lugar a dudas, claramente establece los términos en que el Estado debe ejercer la rectoría en materia de educación, es decir, además del ejercicio académico, esos foros regionales o nacionales no poseen mayor alcance. En estricto sentido, las funciones de la Secretaría de Educación Pública no son consultivas, ni deliberativas, son ejecutivas, precisamente porque forma parte del Poder Ejecutivo. Desde luego, puede organizar foros de consulta sobre cualquier temática, pero debe atender las funciones que tiene encomendadas de manera clara y precisa.

El asunto de la educación pública es de tal relevancia mundial, que en las últimas décadas la ONU y diversas instancias vinculadas han desarrollado pruebas estandarizadas que se dirigen a medir el aprovechamiento escolar de niños y jóvenes, la pertinencia de lo que los alumnos aprenden, así como la calidad de los maestros; el acrónimo de esa prueba se conoce con el nombre de PISA. Es de reconocer que la evaluación de México y, en consecuencia, de sus estudiantes consistentemente se ubica en los últimos lugares.

Llama la atención que la propia Secretaría haya anunciado la cancelación de la "Prueba ENLACE", que es la versión nacional de la prueba mundial de PISA. Los argumentos para justificar esa decisión señalan que los resultados no son confiables porque han sido manipulados por los propios maestros y directores de las escuelas en algunos estados, también se afirma que al vincular los resultados de los alumnos a los estímulos económicos y de reconocimiento laboral que reciben los maestros se pervierte la finalidad de la prueba.

Es muy difícil imaginar los buenos frutos que se esperan recoger de los foros, cuando se ha cancelado el único mecanismo para evaluar la calidad de la educación de que México dispone hoy.