Entre ciudadanos

Al César, lo que es del César 1/6

Con esta colaboración inicio una serie de seis; la intención es reflexionar y recoger lo que, en mi opinión, ha sido lo más relevante de los discursos del Papa Francisco en su reciente visita a México. En cada una de sus intervenciones su Santidad fue claro y contundente al abordar con valentía temas pendientes o maltratados de la realidad mexicana en el aspecto social, económico, político y, desde luego, en el religioso.

En su encuentro con los internos de la cárcel de Ciudad Juárez, Chihuahua, dijo:

"Hoy, junto a ustedes y con ustedes, quiero reafirmar una vez más la confianza a la que Jesús nos impulsa; la misericordia que abraza a todos y en todos los rincones de la tierra. No hay espacio donde su misericordia no pueda llegar, no hay espacio ni persona a la que no pueda tocar.

"Celebrar el Jubileo de la misericordia con ustedes es recordar el camino urgente que debemos tomar para romper los círculos de la violencia y de la delincuencia. Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que esas medidas solucionan verdaderamente los problemas.

"Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe ser nuestra verdadera preocupación: la vida de las personas; sus vidas, las de sus familias, las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia.

"Celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes es aprender a no quedar presos del pasado, del ayer. Es aprender a abrir la puerta al futuro, al mañana; es creer que las cosas pueden ser diferentes. Celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes es invitarlos a levantar la cabeza y a trabajar para ganar ese espacio de libertad anhelado.

"Cada uno sabe lo que le va a decir al Señor, cada uno sabe de qué pedir perdón. Pero también les pido a ustedes que en esta oración de silencio agrandemos el corazón para poder perdonar a la sociedad que no supo ayudarnos y que tantas veces nos empujó a los errores. Que cada uno pida a Dios, desde la intimidad del corazón, que nos ayude a creer en su misericordia".