Entre ciudadanos

Carta de la ONU en su 70 aniversario

El pasado 25 de septiembre sucedió uno de los acontecimientos políticos internacionales de mayor relevancia. Éste tuvo lugar con ocasión del discurso que pronunciara el Papa Francisco en la sede de la Organización de las Naciones Unidas; comparto con el amable lector algunos párrafos de su mensaje, centrado en los gobernantes allí presentes.

Dice el Papa Francisco: No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.

Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social.

Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos.

Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.

El Papa Francisco interpela a los gobernantes del mundo en torno de tareas específicas, citando los compromisos suscritos en la Carta de Naciones Unidas: es deber de los gobernados como ciudadanos responsables conocer el contenido de este documento y realizar acciones concretas para que en el ámbito local y familiar se cumplan estos acuerdos.