Taller Sie7e

La muy noble y leal ciudad de Zacatecas

Admiro la publicación de la revista “México Desconocido”, que nos hace, más que conocer, apreciar los diversos escenarios y pueblos maravillosos de nuestro México.

El país alberga toda la diversidad de climas y sorprendente orografía, así como vestigios de culturas ancestrales y modernas edificaciones. Durante las vacaciones, podemos escoger: los que vivimos cercanos a las playas, ir a las montañas, y viceversa.

Yo escogí la serranía, donde se ubica “la muy noble y leal ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas”, título concedido por el rey hispano Felipe II en el siglo XVI, con 2440 Mts. de altitud, y 19 grados de temperatura media en el estío. 

Durante la conquista española del noroeste de México, los expedicionarios se encontraron con unos indios que les obsequiaron trocitos de metal con plata, lo que hizo que inmediatamente se avocaran al descubrimiento de minas, con gran éxito, y de su entraña se extrajo tal cantidad del material argentífero, que Zacatecas llegó a ser el segundo proveedor de plata en el mundo.  

Los mineros afortunados consiguieron títulos de nobleza españoles, y la ciudad pronto se cubrió con bellísimas iglesias, conventos y mansiones de cantera rosa labrada con primor.

El centro histórico es de lo más cautivador, y se pueden visitar numerosos museos que albergan obras de arte y que son en sí, edificios elegantísimos pertenecientes a la sociedad de esa época.   

La ciudad pronto se convirtió en un centro de operaciones misionales novohispanas. Varias órdenes religiosas arribaron al sitio a evangelizar a los indios y ofrecer el culto a los españoles residentes.

La más notoria fue la Orden de San Francisco, que construyó un gran edificio como centro de “Propagación de la Fe”, o de “Propaganda Fide”, como se denominó entonces. Se instalaron en el sitio denominado de Guadalupe, a unos 7 Kms. al sur de la ciudad. Los novicios permanecían dos años en preparación para su viaje, y fundaron varias misiones en Durango, Chihuahua, El Paso, y en Santa Fe, Nuevo México, San Antonio Texas y Luisiana, en los hoy Estados Unidos.

Con las Leyes de Reforma, el grandioso edificio les fue arrebatado a los franciscanos, y alberga hoy un museo del período virreinal.   

A pocos kilómetros hacia el norte, se halla la ciudad de Fresnillo, y cercana a la misma, el pueblo de Plateros, que alberga el santuario del Santo Niño de Atocha, tercer lugar de peregrinación en la república, después de la Villa de Guadalupe y San Juan de los Lagos.

En esta pequeña población hay un gran número de indios huicholes, quienes aún visten sus trajes típicos y fabrican un sinfín de artesanías, con lo que se sostienen. Con ellos se visita al “otro México”, que nos embellece.   

Son pocas las palabras y el espacio para describir todas las maravillas que puede un viajero disfrutar de ese edén llamado Zacatecas. Intento solamente compartir la experiencia y el agradecimiento que le tengo a mi país, que me ofrece tantos bellísimos sitios para visitar y difundirlos entre mis amigos lectores. Visiten Zacatecas, yo respondo de que lo disfrutarán plenamente.