Taller Sie7e

El día de los difuntos

En México, para orgullo nuestro y admiración de los extranjeros, tenemos los festejos del Día de Difuntos, celebrados con tanta pompa y colorido que muchos turistas nos visitan en esas fechas y publican fotografías en revistas y diarios de otros lugres. ¿Qué otro país tiene un “altar de muertos” con tantos significados? ¿Y las calaveritas de azúcar con nuestro nombre, con las que los niños juegan y saborean? ¿Y el papel picado que cuelga con figuras alusivas y burlonas de la muerte? Las “Catrinas” adornan con sus vistosos sombreros y elegantes vestidos las entradas de los museos y lugares públicos.

La gente de los pueblos se surte en el último tianguis del domingo anterior de todo lo necesario para adornar el altar. Qué de colores cuelgan del arco que simboliza la entrada al cielo, por donde vendrán nuestros difuntos a saborear los pemoles, el dulce de calabaza, la caña de azúcar, las naranjas, los caramelos, el sabroso mole y la copa de mezcal; o bien, a fumarse un cigarro de la marca que le gustaba. Y por supuesto, a un lado del altar, el vaso de agua para el “ánima sola” que no tiene quién la recuerde con un obsequio.

   Las visitas a los cementerios, los adornos de cempoaxúchil y otras flores forman coloridas  alfombras donde en otra fecha reinó el dolor. ¿No creen ustedes que nuestro festejo es digno de admirarse?

Yo pienso que estas ceremonias alivian el dolor de la muerte. El burlarse de ella aminora ese dolor, y permite que la gente se familiarice con ella, que finalmente es parte de la misma vida. Pero en el campo y en los pueblos, se  respeta y conmemora a los difuntos en ese día, que supone regresan para consuelo de los dolientes.

   Actualmente se utilizan más los disfraces por el Día de Muertos que en el mismo Carnaval. Influencia extranjera, cada vez más arraigada en las regiones fronterizas con los Estados Unidos.

En los festejos del Xantolo, en Pánuco y en Tempoal, Veracruz,  los danzantes se disfrazan de diferentes formas para celebrar ese día, con trajes que poco tienen que ver con los difuntos, pero que así lo acostumbran y alegan ser de la época anterior a la Conquista. Su festejo del Xantolo es muy lucido.

 

  En Irlanda, el Jalohuín se llamaba “Hallowmass” o “Halloween” en un principio, que significa “sagrada misa”. Las derivaciones por leyendas o costumbres regionales fueron modificando esa fiesta que en sus orígenes, era religiosa. El recuerdo de los difuntos se adornó con calaveras, espantos y brujas.

 

  En este día, conmemoramos a los que se fueron antes que nosotros, los honramos y recordamos con cariño. Su memoria queda impresa en nuestros corazones y así, no los olvidamos nunca.