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La armada de Barlovento

En el siglo XVII, separadas en 1640 las coronas ibéricas de España y Portugal, la piratería de los países europeos excluidos de la Bula Papal (que entregaba la posesión de América a España y Portugal exclusivamente) arreció el acoso pirático a las costas novohispanas, por lo que la vigilancia de las mismas se hizo imperante. Se pensó en formar una Armada para el efecto, pero como las arcas reales siempre se hallaban exhaustas, se recurrió a una estratagema nombrada “composición de tierras”, rescatando tierras realengas y baldías, excedentes, y demás posesiones. Se inspeccionaron las tierras y se obligó a los que las ocupaban a “componer” su propiedad mediante una módica suma que a veces resultaba onerosa, pero con el dinero obtenido se levantó la llamada Armada de Barlovento, que ayudó a defender nuestras costas de los piratas por casi dos siglos.

   En octubre de 1643 el virrey Marqués de Salvatierra comisionó al capitán Antonio Niño de Rivera para que fuese al río de Tampico a reconocer los astilleros, aserraderos y pesquerías que no tuviesen licencia debida y se “arreglaran” en lo que deberían pagar, admitiendo a composición a los poseedores. Asimismo, los vecinos de Pánuco, Tantoyuca y Huejutla comisionaron a Domingo de Velasco, escribano público de Pánuco, para que fuese a México a ofrecer composiciones de 5,000 pesos de oro común para la construcción de la Armada.

   Debe hacerse mención, sin embargo, que hay escritos de quejas por invasiones de tierras o deslindes posteriores en que los mismos terrenos se “compusieron” hasta por tres veces en diferentes épocas (¿cómo? ¿corrupción en épocas tan tempranas?). Otros propietarios que no pudieron pagarlas, las traspasaron a los que sí podían hacerlo, convirtiéndose en “terrazgueros” de las mismas, pagando renta anual o ayudando en los rodeos anuales del ganado. Así se iniciaron los latifundios.

   En la leyenda referente al Cristo de Tampico el Alto, Ver., o Señor de las Misericordias, escrita por el Dr. Leopoldo Ponce, existe una mención a la antigua composición de tierras del antiguo Tampico (entonces situado en el Pueblo Viejo), que fue de 3,000 pesos de oro común, pagados por los vecinos para “componer” sus pesquerías, y que a cambio, “el emperador Carlos V” les había enviado la imagen del Cristo. Precisamente se compuso el Tampico antiguo en 1644 con 3,000 pesos oro, pero para esas fechas ya no existía Carlos V, quien falleció en 1558.  Es claro que se trata de una confusión y el Cristo (según expertos del INAH) es del siglo XVI y fabricado con cedro de Tabasco. Lo más probable es que fuera donación a esta iglesia de los frailes franciscanos.

   Esa Armada de Barlovento fue un anticipo de la actual Armada de México, cuyos dignos componentes tanto han ayudado a la seguridad de esta región.    Pero lo que sí se destaca en los datos anteriores, es que desde aquel siglo (o antes), la corrupción en México alcanzaba límites sorprendentes, así que no es  raro que siga existiendo entre nuestro gobierno actual.