Taller Sie7e

“Requiescat in pace”


Descanse en paz, (R. I. P.), es una frase empleada anteriormente al comunicar  el fallecimiento de algún allegado.  Bueno, hablo de tiempos antiguos, que son los míos, cuando se respetaba a los muertos y a su memoria. Había ceremonias domésticas, sociales y religiosas bien reglamentadas para la muerte. Hoy hay demasiada prisa para pensar en eso, y hay que deshacerse pronto del que ya no está con nosotros, y se ha vuelto un lastre en  nuestra  vertiginosa carrera de la vida moderna.   Pero no todos pensamos así, afortunadamente. Habemos quienes respetamos  el cuerpo del recién fallecido. “Templo del Espíritu Santo”, lo llamaba la iglesia católica, y por lo tanto, se prohibía su cremación. Hoy ya está  permitida y soluciona problemas de espacio. Y si existiera algún “desatomizador” que evaporara prontamente los restos del difunto, haría rico al que lo fabricase: ¡ahorraría tantos gastos y movilizaciones!   Creo que me desvío del tema principal, el descanso eterno, o cuando menos, temporal, en algún sitio donde reposen nuestros restos. Los gastos de un velorio y un entierro consiguiente son altísimos, y no todos pueden o desean cubrir. Además, si se reposa en un cementerio habrá que pagar anualmente una cuota, y cierto remordimiento obligaría a visitar la tumba de vez en cuando.Ahora hay urnas muy prácticas para colocar los polvos mortales en algún sitio sagrado, o bien en un lugar preferente de la sala de estar, donde pueda ser recordado algunas veces. Hay urnas de metal, madera o mármol, según el gusto del doliente. Otros prefieren arrojar las cenizas en el mar, en el campo, o bien, deshacerse de ellas del mejor modo posible.   Bueno, estoy hablando de personas comunes en circunstancias comunes, y aunque suene macabro el relato, es un hecho común y muy frecuente. Pero quisiera referirme a otros, a los cientos (¿o miles?) de sacrificados en la guerra civil que estamos viviendo. ¿Qué sucede con el cuerpo de las víctimas de esta violencia sin sentido? ¿Los sepultarán en una fosa común, los cremarán o los enviarán a los anfiteatros para estudio de los futuros médicos? En casi todos los casos, los familiares no se atreven a reclamarlos por no hacerse notar y sufrir la misma suerte. No habrá para ellos flores, velación con lágrimas y velas, esquela en los periódicos, ni misa de cuerpo presente-      Lloro la muerte prematura de esos jóvenes hermosos, víctimas o victimarios en una guerra inútil, a la que tal vez se lanzaron en busca de fama o dinero fácil, o fueron víctimas de la codicia ajena. Entre mis humildes oraciones a Dios,  siempre habrá una por ustedes, hermanos de patria, hijos de todos nosotros y compañeros en nuestro peregrinar. ¡Descansen en paz! , que nuestros hermanos tienen que recapacitar en su ceguera.