Vida Cotidiana

Se veía venir

Después de que pasara aquella ola de violencia que se dejó sentir en la región, en la cual muchas personas perdieron la vida en forma violenta y otras eran secuestradas, además de las balaceras, ahora la situación cambió. 

En aquellos años de inseguridad, los jóvenes tuvieron que reprimirse, sabían que no podían salir a tomar la copa, por lo que muchos negocios de venta de alcohol cerraron sus puertas.

Cuando el ambiente en la ciudad empezó a cambiar, cuando las balaceras cesaron y la ola delictiva bajó a su mínima expresión, fue el momento en que empezaron a resurgir antros, bares y restaurantes, lugares que abrieron sus puertas principalmente a los jóvenes, los cuales no tardaron en dar rienda suelta a sus impulsos y los empezaron a abarrotar.

Los papás de estos muchachos empezaron a sentir que realmente había más seguridad, por lo que sin inconvenientes los han dejado salir a disfrutar de esa bendita juventud. Al principio todo era felicidad, pero con el paso de los meses los problemas que se veían venir, empezaron a presentarse.

Primeramente en el llamado Distrito Colón, en donde empezaron a abrir antros a diestra y siniestra, por lo cual los vecinos empezaron a quejarse, tanto por el ruido de los negocios como el que protagonizaban los jóvenes.Sobre la avenida Independencia empezaron a abrir antros, los cuales son lugares especiales para que los muchachos acudan a divertirse, a escuchar música y a tomar una, dos o muchas copas de alcohol.

Lo malo es que en estos sitios, todo empezó a salirse de control, ya que con tal de recibir clientela, a algunos propietarios poco les ha importado el que ingresen menores de edad, quienes son buenos “consumidores” y les dejan pingües ganancias.

Muchos de estos antros, cuentan con los llamados “valet parking”, quienes realmente lo que hacen es ir a acomodar los vehículos en las cocheras de la viviendas, afectando a terceros.

Además hay otro problema, que a esos lugares de diversión, muchos jóvenes llegan acompañados de sus “guarros”, quienes como siempre, prepotentes, se estacionan en doble fila o en cocheras sin que autoridad alguna les diga algo. No cabe duda que este problema se veía venir y ahora las autoridades tendrán solucionarlo. 



walter.juarez@milenio.com