Vida Cotidiana

A vacacionar

Llegó el tan esperado mes de julio, los niños de preescolar y primaria, así como los jóvenes de secundaria, preparatoria y universidad, tendrán vacaciones y se puede decir que ahora sí las disfrutarán. Hace algunos años, esta época era de sufrimiento, ya que llegaban los días que marca el calendario escolar para las vacaciones, pero pocos eran los que se animaban a salir, ya que la violencia extrema estaba en su apogeo.

Los pequeños sabían que tenían que estar encerrados en casa, en donde solamente podían disfrutar de ver películas en la tele, sus programas favoritos y párele de contar.

Algunos más tenían la oportunidad de salir a vacacionar a un lugar turístico por una semana, del cual ya no deseaban regresar, ya que sabían que al volver a casa, sería un martirio, estar encerrados y si bien les iban, acudir al cine o algún centro comercial.

Fueron años en los que La Alameda, el Bosque Venustiano Carranza y demás parques, lucían vacíos, ya que ante el temor de quedar en medio de una balacera, muchos padres de familia preferían no arriesgarse y “pasarla bien” en casa.

Los estudiantes de prepa y universidad en aquellos años, saben que parte de su juventud se les fue, ya que no podían salir a ningún lugar, no había opciones y que esperanza que hubiera antros.

Para las familias, la época vacacional era difícil de disfrutar, ya que tampoco podían salir a realizar paseos a lugares cercanos, era un peligro latente el acudir a las Dunas de Bilbao, Viesca o por el lado de Lerdo, ir a la presa, era arriesgarse, lo mismo que al Puente de Ojuela.

Ahora la situación es diferente, ya que se puede subir al Cristo de las Noas tranquilamente, se puede acudir a los parques de la ciudad y disfrutar en familia.También a aquellos que les gustan las aventuras, pueden visitar las dunas, tanto de Bilbao, que están en Viesca, como las de Acatatita, en Francisco I. Madero.

Por el lado de Lerdo, está la Hacienda de La Loma, las Grutas del Rosario o bien, visitar en Mapimí, el Puente de Ojuela y su tirolesa. Los jóvenes ya no se pueden quejar, hay antros por todos lados y lo mejor, tienen el Distrito Colón, en donde hay muchos bares, restaurantes y sitios para escuchar buena música.

No cabe duda que al bajar la inseguridad, todo ha cambiado y no solamente los niños y los jóvenes pueden disfrutar de estas vacaciones, también los adultos, quienes pueden salir a pasear con sus familias. 


walter.juarez@milenio.com