Vida Cotidiana

Sí que la sufren

Mientras que las autoridades municipales y estatales inauguraban el teleférico después de un año, además el alcalde presentar su último informe, muchas familias torreonenses y de toda la región lagunera que viven en extrema pobreza, se preparaban para recibir la primera tormenta invernal en sus casas de cartón.

Esas familias vulnerables son las que más sufren, ya que en esta temporada el frío entra en sus humildes viviendas por todos lados, provocando que muchos de sus integrantes sufran de enfermedades.

Es difícil pensar que todavía hay gente que vive en casas de cartón, forradas de hule para evitar que pase la humedad y todavía arriesgan sus vidas, al colocar braceros o anafres en el interior de las viviendas para mitigar la onda gélida, sin pensar en que el monóxido de carbono que produce el carbón encendido, puede intoxicarlos y provocarles una muerte silenciosa. Las autoridades dicen estar preparadas, que ya tienen listos los albergues con cobertores, comida caliente y demás, sin pensar que esas familias que viven en la periferia de la ciudad, nunca acudirán a los albergues, ya que no se arriesgan a que les roben sus pocas pertenencias.

No cabe duda que a los gobiernos estatales y municipales, les hace falta más sensibilidad, como para acudir en el auxilio de estas familias, pero no cuando ya tienen el frío encima, sino con meses de anticipación, proporcionándoles material para que cuenten con mejores viviendas y puedan tener un hogar más acogedor.

Se pueden ver a los pequeños con suéters que alguien les regaló, con lo que parecen ser chamarras y son simplemente trapos que no los cubren de la onda gélida. Algunos de esos pequeños, juegan en las calles de tierra, algunos lo hacen descalzos, otros traen huaraches y los que mejor se ven, traen tenis. No cabe duda que hay mucha pobreza, hay muchas necesidades de gente humilde, por lo que bien valdría la pena desprendernos de algo y compartirlo. Si vemos a un niño de la calle, no hay que ignorarlo, ya que solamente él sabe su sufrimiento y mejor darle un pan o bien, regalarle ropa o juguetes. Ojalá que las autoridades acudan a los sectores vulnerables, ya que esas familias si necesitan apoyos. 


walter.juarez@milenio.com