Vida Cotidiana

No los quieren

Ahora resulta que los de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, la CANIRAC, sigue en contra de los nuevos negocios conocidos como “food trucks” y según su presidente, José Antonio Márquez, el ayuntamiento municipal no los ha invitado a participar en las pláticas que tienen con los dueños de este tipo de negocios.

Los de la Canirac han dicho que los restaurantes de comidas rápidas que están en auge, deben de ser confinados a una zona específica, pero además, tuvieron la grandiosa idea de sugerirles a los propietarios de las “food trucks”, que ofrezcan espectáculos, conciertos o películas al aire libre.

Pero los dueños de las vehículos-restaurantes, no son nada dejados, les ha costado mucho sacrificio lograr que sus negocios estén en el gusto de los torreonenses, por lo que rechazan las críticas emitidas por los de la Canirac, quienes parece que todavía no alcanzan a asimilar el concepto de negocio “food trucks”, algo que es totalmente diferente a cualquier restaurante.

Los jóvenes emprendedores están dispuestos al diálogo con los representantes de los restaurantes en Torreón, siempre y cuando acepten que sus negocios y los establecidos son conceptos totalmente diferentes. No se entiende la postura de la Canirac, cuando la realidad es que el sol sale para todos, que unos cuantos comercios no les bajarán clientes y que esos negocios le están dando nueva vida a la ciudad.

Deben de entender que los torreonenses tienen años de ver los mismos restaurantes, las mismas propuestas, las mismas comidas, nada diferente, ya que parece que los dueños de los restaurantes establecidos, no se han preocupado por mejorar sus menús, por ofrecer nuevas opciones.

Quizá es por eso que estos negocios de comida rápida son una buena opción, ya que sirven excelentes alimentos, el servicio es rápido y además los precios son más económicos.

Los mismos dueños de estos pequeños negocios rodantes, fueron muy directos al decir que la comida de sus unidades móviles alcanzan el grado de gourmet, incluso mucho mejor que cualquier restaurante establecido.

Estas declaraciones no cayeron nada bien a los de la Canirac, quienes parece que quieren seguir en un pleito ranchero en el cual los que ganarán son los dueños de las comidas rápidas.

En fin, los de las cámaras de restauranteros aseguran que varios de sus afiliados están promoviendo el retiro de estos negocios, que hablarán con las autoridades, ya que representan una competencia para ellos. Cada quién defiende su postura, los de la Canirac a sus agremiados y las comidas rápidas, su concepto.

Los torreonenses tienen la última palabra. 


walter.juarez@milenio.com