Vida Cotidiana

Sin pena ni gloria

Hoy los alcaldes de San Pedro, Madero, Matamoros y Viesca, habrán de presentar sus últimos informes, en los cuales, realmente es poco lo que algunos tienen que decir y lo que esperan es que quienes los sucederán en el cargo, les den una “ayudadita” y les “tapen los hoyos” que dejarán en sus administraciones.
En el caso de Torreón, el presidente municipal Eduardo Olmos Castro ya dio su cuarto informe y en el mismo habló de lo que hizo y dejó de hacer, enfocándose principalmente al problema de inseguridad con el cual tuvo que lidiar durante los cuatro años de gestión, olvidándose de los millones y millones de pesos que se invirtieron en obras como el estacionamiento subterráneo, de la presidencia municipal, el cual habrá de disfrutar Miguel Ángel Riquelme Solís.
Ahora le toca el turno a Cristóbal Marrufo, presidente municipal de Francisco I. Madero, quien solamente se dejó llevar por la corriente durante toda la administración y su principal logro no fue una obra en especial, sino haber colocado a sus familiares en buenos puestos.
En Viesca, el alcalde Javier Escobedo Rey, se la pasó los cuatro años con problemas económicos, por lo cual no hubo obras relumbrantes o de gran beneficio para los ciudadanos de aquel apartado municipio. En Viesca se sufrieron los estragos de la sequía y después de las avenidas del río Aguanaval.
En lo que a Matamoros se refiere, se puede decir que el presidente municipal Guillermo del Real, poco o muy poco pudo hacer, ya que al inicio de su gestión, los diferentes grupos políticos que controlan al municipio “le hicieron la vida de cuadritos”, no pudo contar con el apoyo ni de los regidores.
El que se puede decir que hizo un papel más decoroso fue Jorge Abdala Serna, presidente municipal de San Pedro de las Colonias, quien todo indica que fue el único de los alcaldes laguneros que se preocupó por atraer empleos, por realizar obras en las colonias y además, librar la deuda que le dejó su antecesor, Arturo Babún.
Hoy habrán de presentar sus informes estos cuatro alcaldes, quienes lo que más desean es que acabe el año y entregarles las alcaldías a sus sucesores, quienes son los que habrán de “tapar los hoyos” que les dejarán. Ni modo, otras administraciones que terminan sin pena ni gloria.


walter.juarez@milenio.com