Vida Cotidiana

Sin oportunidades

Hace algunos años, por los momentos de inseguridad que se vivían no solamente en Torreón, Gómez Palacio o Lerdo, sino en toda la región lagunera, muchos padres de familia tuvieron que enviar a estudiar a sus hijos a otras ciudades o bien a la misma capital del país.

Esos padres de familia pensaban que no tenían otra opción y quizá sin saberlo, todo indica que les hicieron un favor a sus hijos, ya que muchos de ellos han encontrado después de terminar sus carreras, trabajos buenos, bien remunerados y siempre de acuerdo a lo que estudiaron.

La situación en la región lagunera es diferente, hacen falta empleos y muchos de los jóvenes estudiantes saben que al terminar sus estudios, tendrán que empezar un difícil y doloroso camino para encontrar trabajo.

Son muchas las universidades y tecnológicos en esta región, por lo que cada año el número de estudiantes que egresan de las mismas es muy alto y la probabilidad de que todos encuentren empleo es muy baja.La pregunta es, ¿qué harán quienes también terminaron sus estudios y ahora cuentan con un título?, el cual se puede decir que les costó sangre, sudor y lágrimas, tanto a ellos como a sus padres, quienes sufrieron para poder costear esos estudios.

Muchos de los estudiantes que egresan año con año, saben que se terminó su tiempo en casa de sus padres, por lo que buscarán un trabajo afín a sus carreras, pero al no encontrarlo, se enfrentan a una triste realidad, la de trabajar en lo que se pueda, sea de repartidor de pizzas, taxista, vendedor de mostrador o bien, colocar algún puesto en los tianguis.

Claro que estos trabajos son como cualquiera, pero para ellos, es un duro golpe verlos detrás de un mostrador, cuando hacía algún tiempo la vida en las aulas les sonreía.

Esos jóvenes que ya egresaron y los que van a terminar sus estudios, saben que en La Laguna hay falta de empleos, que la situación económica es muy difícil en estos momentos y que los gobiernos estatales y municipales, tanto de Coahuila como de Durango, poco o nada han hecho por atraer grandes empresas que generen empleos y que eviten que muchos tengan abandonar sus hogares en busca de mejores oportunidades. No cabe duda que para los padres es doloroso, pero al final, parece que nadie es profeta en su tierra. 


walter.juarez@milenio.com