Vida Cotidiana

Todo se olvida

Mientras que algunos piensan todavía en el “gasolinazo”, otros sufren con la llegada de Donald Trump y algunos más ya están pensando en su futuro político, en la región lagunera parece que no pasa nada, ya que en los diferentes municipios se viven los problemas de siempre y que no son atendidos por las autoridades municipales.


En San Pedro de las Colonias, sus habitantes viven dos graves problemas, uno el de los drenajes colapsados y el otro, el de un transporte urbano arcaico y ni quien diga nada. En Matamoros, se puede ver en la cabecera municipal la falta de pavimentación, muchas calles olvidadas, mientras que en algunas comunidades ejidales, viven sin servicios básicos. En Madero es en donde se ha visto un buen avance, con pavimentación, creación de empleos y apertura de negocios, sin embargo en ese municipio, hay ejidos que todavía no reciben una “manita de gato”. En Torreón, Miguel Riquelme pidió licencia como alcalde y dejó en su lugar a Jorge Luis Morán, a quien le heredó no solamente las grandes obras como el Paseo Morelos, el teleférico o el puente Villa Florida, sino también los problemas de los baches, las calles inundadas por las aguas negras y el transporte urbano. El municipio está lleno de baches, se pueden observar en diferentes colonias como abundan los hoyancos, zanjas y por ningún lado se observan las cuadrillas de trabajadores para taparlos. Las quejas de los ciudadanos sobre las aguas nauseabundas son constantes y la verdad que parece que los de Simas no pueden con el paquete, ya que los trabajadores hacen como que hacen, pero los drenajes continúan colapsados. En Gómez Palacio y Lerdo, hay colonias que requieren ser atendidas, ya que quienes viven en ellas exigen seguridad, piden vigilancia policiaca y de pasada que les pavimenten sus calles. No cabe duda que el “gasolinazo”, Donald Trump y las elecciones en Coahuila, están haciendo olvidar las obras que se necesitan en esta región y que la gente se olvide del precio del pasaje en el transporte urbano. No cabe duda que a todo nos acostumbramos, menos a no comer.


walter.juarez@milenio.com