Vida Cotidiana

Todo se olvida

Hace ya muchos años, el tema era la falta de agua y la que había traía metales pesados. Se decía que los mantos acuíferos se estaban agotando, que la sobre explotación era demasiada, que el ganado y los campos de cultivo se llevaban la mayor parte del vital líquido, sin que las autoridades de la Comisión Nacional del Agua hicieran algo al respecto. Recuerdo que se mencionaba mucho sobre algunas comunidades en varios municipios, pero principalmente en Francisco I. Madero y San Pedro de las Colonias, en las cuales la gente se enfermaba constantemente. Se llegaron a realizar reportajes a nivel nacional de personas que en aquellos años se les conocía como los “mochitos”, ya que supuestamente por el consumo de agua contaminada perdían sus extremidades.


Además, muchas de las familias de esos ejidos tenían sus dientes amarillos, producto al parecer del arsénico que venía en el agua que tomaban. Ahora, el agua se extrae en algunos pozos a más de 500 metros, por lo cual no duda que traiga arsénico y vaya usted a saber que otros metales pesados más, los cuales son dañinos para el organismo. Pero eso parece no importarles a las autoridades de los diferentes niveles de gobierno, ya que prefieren no hablar del tema y dejar que esos mantos freáticos sigan explotándose al máximo, que sigan beneficiándose aquellos que tienen ganado, aquellos que siembran alfalfa, mientras que la población sufre para poder tener agua contaminada en sus hogares.


En estos momentos la queja recurrente en diferentes sectores de la región lagunera, es la falta del vital líquido, ya que los ayuntamientos no han podido dar abasto a los hogares, por lo cual muchas familias tienen que pagar pipas para que les transporte agua a sus colonias. En San Pedro hacen filas en el Simas para poder llenar de agua sus tambos, tanques, cubetas o garrafones, además del alto costo que les cobran.


Lo mismo sucede en Matamoros, en donde muchas personas acuden en sus camionetas con sus tinacos de plástico para surtirlos de agua y llevarlos a sus comunidades. El panorama para la gente que vive alejada de las cabeceras municipales es desolador, ya que con la temporada de verano, con los calores sufren lo indeseable ante la falta del vital líquido. Algo deben hacer las autoridades para acabar con este problema.


walter.juarez@milenio.com