Vida Cotidiana

Ya son muchas

En Torreón o mejor dicho en la región lagunera, se vive un grave problema de desempleo y si a eso le aunamos que funcionan demasiadas instituciones educativas de nivel superior, el resultado es que cientos o miles de jóvenes que egresan cada semestre tienen que sufrir para conseguir un trabajo y difícilmente afín a su carrera.
Del año 2000 al 2005, parecía que todo era felicidad, era un orgullo decir que en la Comarca Lagunera había un gran número de universidades, tecnológicos y todos aquellos espacios educativos de nivel superior, pese a que la población era muy baja.
Las universidades o tecnológicos siguieron aumentando, llegaron las llamadas “universidades patito”, ya que el auge en aquellos años hacía pensar que esto no se detendría, que la región seguiría creciendo a pasos agigantados, que las maquiladoras nunca desaparecerían, que llegarían industrias de otros países al por mayor y nada.
Vimos que las instituciones de nivel superior siguieron ofertando, dando becas y muchísimas facilidades, para que los padres de familia inscribieran a sus hijos, sin pensar en que las maquiladoras cerrarían sus puertas, que no llegaron las inversiones que se esperaban y solamente se han instalado tiendas de conveniencia, negocios en los cuales terminan muchos de los jóvenes egresados.
Es difícil pensar en el futuro de La Laguna, ya que ni por el lado de Gómez Palacio o Lerdo, como por el de Madero, San Pedro y Matamoros, se puede observar la luz al final del túnel, ya que no se ve por dónde lleguen empresas y las autoridades de ambos estados, pareciera que se conforman con lo que se tiene.
Es difícil pensar en el futuro de los jóvenes, quienes en definitiva, saben que tienen que emigrar a otros sitios del país en donde sí hay oportunidades de empleo, o bien, se quedan en la Comarca Lagunera tratando de ganar algo de dinero vendiendo gorditas, manejando un taxi o dedicándose a la “fayuca”.
Difícil panorama tienen enfrente los jóvenes, quienes hace dos o tres años, mientras estudiaban, sufrían por la inseguridad y ahora que terminaron sus carreras, sufren por falta de empleo, mientras que las instituciones educativas siguen promocionando carreras y hasta con bolsas de trabajo. Parece que los jóvenes sólo tienen de dos sopas, o emigran o emigran.


walter.juarez@milenio.com