Vida Cotidiana

La misma historia

Normalmente y como si fuera una regla, cuando terminan las administraciones municipales su mandato, sean de cualquier partido político, lo único que se observa son problemas, nada relevante que hablar de las mismas y los presidentes municipales tienen que salir corriendo por la puerta trasera. Claro, hay sus excepciones, muy pocas, pero las hay.
Sólo basta con remontarnos a la historia y veremos que en Torreón los últimos alcaldes no han salido bien librados, principalmente el penúltimo, el panista José Ángel Pérez y este último, el priista Eduardo Olmos Castro. El del blanquiazul fue muy criticado por su pleito con el entonces gobernador Humberto Moreira, el cual le trajo un sinfín de problemas a su administración, además de la falta de recursos. También se puede recordar que José Ángel fue el que puso el desorden en el Simas, ya que utilizó esa dependencia como caja chica.
Eduardo Olmos Castro está pagando cara su estancia en la presidencia municipal, ha sido el “negrito” de la feria al que todos le tiran. Y es que el alcalde se olvidó de sus promesas de campaña y se enfocó más en lo que es la Plaza Mayor, el nuevo edificio de la presidencia municipal, que en atraer empresas para darle solución a la falta de empleos. Claro que algo que se le tiene que reconocer, es que no se echó para atrás en su lucha contra la inseguridad, al grado de dejar a Torreón sin policías, para iniciar con una nueva corporación.
En San Pedro de las Colonias, cómo no recordar al perredista Arturo Babún Moreno, quien endeudó al municipio, no realizó las obras que se esperaban y muchos atribuían su pésimo trabajo a su juventud e inexperiencia política. En Francisco I. Madero, la familia Marrufo se ha apoderado del poder y el PRI controla ese municipio que sigue estancado, el cual no ha tenido un crecimiento.
En Viesca, se puede decir que los alcaldes priistas han dejado correr el tiempo y lo único bueno lo vivieron en el sexenio de Humberto Moreira, quien le invirtió muchos recursos a ese municipio tan olvidado por los laguneros. En la actual administración, los problemas con los viesquenses siguen y lo único rescatable fue que la ciudad fuera nombrada Pueblo Mágico. En Matamoros, todo indica que las palabras salen sobrando y realmente de ese municipio en los últimos años, nada se puede rescatar.


walter.juarez@milenio.com