Vida Cotidiana

Ha sido un mal año

Los productores agrícolas de San Pedro, Madero y Matamoros, han tenido un año para el olvido, ya que les ha ido mal con sus cosechas. Primeramente, los que sembraron melón, vieron como el precio de la fruta por kilo estuvo muy por debajo de lo esperado, además fueron víctimas de los llamados “coyotes”.

Se llegó a pagar a 50 centavos el kilogramo del melón, por lo que quienes sembraron y cosecharon la fruta, no sacaron ni para los gastos, como tampoco para pagar mano de obra, todo por culpa de los “acaparadores”, quienes son los que ponen los precios y se llevan la mejor parte.

Se hizo la lucha para que los productores matamorenses se unieran, para que no estuvieran en manos de esos “coyotes”, pero la desesperación, los hizo que remataran su fruta al mejor postor y perdieran.

Por momentos y al ver que el kilo estaba a menos de un peso, en una medida de desesperación, decidieron tirar el melón en plena carretera, tratando de presionar a las autoridades para que los ayudaran a conseguir mejores precios. Nadie se les acercó, ni la gente del gobierno estatal, federal y municipal, por lo que tuvieron que enfrentar solos su problema. 

Después se vino la plaga de “El Pulgón Amarillo”, la cual invadió el campo lagunero y acabó con los cultivos de forraje. Fueron pérdidas millonarias las que tuvieron los productores, ya que sus plantas no crecían, mientras que la terrible plaga las estaba consumiendo.

De inmediato pidieron ayuda a las autoridades sanitarias, pero sus voces fueron escuchadas muy tarde, ya que se trató de utilizar plaguicidas, pero el mal estaba hecho. Fueron cientos de hectáreas las que se afectaron en Matamoros, San Pedro y Madero y ahora esos productores están a la espera, que los programas federales los ayuden a salir de sus deudas.

En lo que al algodón se refiere, todo va en tiempo y forma, pero hay alerta entre los algodoneros, quienes ven como la plaga de “El Picudo” ya empezó a dañar la planta, como miles de larvas están atacando la bellota que apenas está abriendo, por lo que puede ocasionar un daño que les costaría millones de pesos a los productores.

El campo lagunero no vive sus mejores momentos y en el municipio de Matamoros, los campesinos todavía tienen esperanzas, ya que sembraron el llamado melón tardío, el cual habrán de cosechar en el mes de septiembre. 


walter.juarez@milenio.com