Vida Cotidiana

Las están destruyendo

Acudir a las Dunas de Bilbao, es convivir con un desierto pequeño, ver las formaciones de montañas de arena es algo para admirarse, pero durante esa vista también se pueden observar a todos aquellos que a bordo de motocicletas, cuatrimotos o bugguies, las están destruyendo y nadie hace nada por evitarlo.

En esas pequeñas montañas vive una largartija conocida como Unma Exsul, la cual es una especie endémica y ante la llegada de esta gente inconsciente, que pasa por encima de ellas y destruye su hábitat natural, puede desaparecer.

No se entiende por qué los pobladores de Bilbao no hacen algo para evitar esa destrucción, por qué el alcalde de Viesca no prohíbe el paso de estos vehículos a las arenas o bien, por qué la Secretaría del Medio Ambiente en Coahuila no ha hecho nada al respecto.

Sabemos que el sitio es turístico, que muchas familias de la región acuden a conocer esas maravillas naturales, a subir esas montañas de arena y hasta pasarse un buen día de campo en sus alrededores.

Los habitantes de Bilbao con ayuda de las autoridades municipales, lograron que se colocaran unas sombras, que hubiera baños, además tienen asadores, por lo que han hecho hasta lo imposible para que las dunas sean recorridas, admiradas y quienes las visitan, tengan la opción de asar su carne, de llevar sus guisados o bien, de hacer lonches de lo que caiga.

Todo hasta ahí está bien, lo malo llega cuando se realiza el recorrido, ya que se corre el peligro de encontrarse con los “intrépidos” motociclistas, aquellos que hacen “volar” sus cuatrimotos o bien, a los que les gusta presumir en sus buggies.

Es en ese momento es donde viene el peligro, en donde el paseo se puede convertir en tragedia y un niño, joven o adulto, corre el riesgo de ser atropellado por estos “ases” de la velocidad, quienes conducen sin la menor precaución. Algo deben de hacer las autoridades, empezando por Marcelo Quirino, alcalde de Viesca, para que estos destructores al volante, sigan haciendo daño en la dunas, sigan acabando con las montañas de arena y además, continúen poniendo en peligro la vida de los visitantes.

Alguien decía, porqué no aprovechar a la gente de Bilbao, que vendan comida, refrescos y si tienen caballos, que los renten para dar paseos por senderos establecidos.

Eso sería darle un mejor uso a ese sitio turístico, en lugar de quedarse con los brazos cruzados esperando que los amantes del deporte “extremo”, sigan acabando con las dunas, destruyendo la poca flora y fauna que se da en el lugar y además, extinguir a esta lagartija que tiene millones de años de existencia.

Ojalá que ya hagan algo al respecto y eviten una tragedia por culpa de los motociclistas.


walter.juarez@milenio.com