Vida Cotidiana

Si no son, de quién son

El problema que se vive en el estado de Guerrero, no cabe duda que preocupa al gobierno federal encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, ya que es fecha en que todavía no le pueden encontrar la cuadratura al círculo o bien, hay algo más de trasfondo que no quieren dar a conocer.Hace unos días, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, dijo que los restos encontrados en las primeras fosas no eran de los 43 jóvenes desaparecidos y en esa ocasión Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República, se molestó por esas declaraciones, para después él mismo confirmar que efectivamente, los cuerpos hallados en las cinco fosas no son de ninguno de los estudiantes.Pero para enredar más la madeja, los peritos argentinos también salieron a decir que ellos todavía no concluyen las pruebas periciales, por lo que no pueden dar información si realmente esos restos son o no son de los normalistas plagiados.En fin, si no son esos 28 cadáveres de los estudiantes, entonces de quiénes son. Las autoridades federales saben que no pueden dar declaraciones al ahí se va, saben que el estado de Guerrero en estos momentos está convertido en un polvorín.El mismo presidente Enrique Peña Nieto ha sido cauto en sus declaraciones, ha manejado con pinzas el tema y se ha enfocado a hablar sobre la búsqueda de los jóvenes estudiantes secuestrados, con la finalidad de encontrarlos con vida.El problema de los normalistas de Ayotzinapa ha crecido y miles de estudiantes de diferentes planteles educativos apoyan el movimiento de los normalistas guerrerenses. Cada día que pasan se unen más jóvenes de todo el país, para protestar por la desaparición.Los jóvenes protestan por sus compañeros desaparecidos, pero de que el “Caso Iguala” ya se está politizando, ni duda cabe y prueba de ello lo han sido los disturbios en la ciudad de Chilpancingo, en donde quemaron el Palacio de Gobierno.Ahora ya hay dos preguntas, dónde están los desaparecidos y de quiénes son los cuerpos encontrados. El gobierno federal ya debe saber algo, debe tener información certera sobre el grupo delictivo Guerreros Unidos y quizá sólo es tiempo para dar a conocer el paradero de los normalistas de Ayotzinapa y ojalá que el polvorín llamado Guerrero no estalle. 


walter.juarez@milenio.com