Vida Cotidiana

Las dos caras

Después de la información proporcionada por la Procuraduría General de la República, la violencia en el estado de Guerrero se ha recrudecido, lo cual está afectando a esa entidad, ya que no solamente son los ataques a los edificios del gobierno estatal, a las oficinas de partidos políticos o bien a las presidencias municipales, sino a las vías de comunicación, pegándole muy fuerte al puerto de Acapulco. Se están viendo dos caras en el Caso Ayotzinapa, ya que todos estamos con los 43 normalistas desaparecidos, de diferentes maneras se les está apoyando, muchos jóvenes están realizando diferentes tipos de manifestaciones, algunos con marchas, otros con paros y unos más con plantones. Hasta ahí está todo bien, ya que todo es en forma fuerte, enérgica, pero no afectan a terceros, no dañan oficinas, recintos, mucho menos comercios, mientras que en Guerrero, en ese estado conflictivo por naturaleza, no cabe duda que hay manos extrañas que están provocando una desestabilidad social, pero lo peor, que están afectando indirectamente a muchas familias. Vemos que se llegó el puente del 20 de Noviembre y la verdad que las familias que tienen negocios sobre la carretera que conduce a Acapulco, están sufriendo ante la falta de turistas. En el puerto se cancelaron más de 14 mil habitaciones, ya que el turismo no quiere llegar ante el temor de ser víctima de los vándalos, quienes bajo un paliacate o una capucha, cometen desmanes. En Acapulco se vive del turismo, desde el que vende el tradicional aceite de coco en las playas, hasta los locatarios de los mercados o el sector restaurantero, los cuales en estos momentos saben que difícilmente podrán tener visitantes. Ante la falta de turismo, los hoteles, restaurantes, boutiques, centros comerciales y demás, tienen que despedir empleados y todo por culpa de unos vándalos encapuchados que aprovechando el Caso Ayotzinapa, están pegándole a la economía de muchas familias. La pregunta es hasta cuándo los gobiernos federal y estatal tomarán cartas en el asunto, ya que deben de ver que lo que pasa en Guerrero tiene dos caras, una la de los normalistas desaparecidos y la otra, la de grupos que están aprovechando cualquier movimiento para infiltrarse y provocar la violencia. 


walter.juarez@milenio.com