Vida Cotidiana

Se calienta el ambiente

Pareciera que el ruido que están haciendo los panistas es parte de una estrategia, ya que luego de las declaraciones de Luis Fernando Salazar, uno de los candidatos a la gubernatura del PAN, quien no está de acuerdo con el resultado de las encuestas y hasta llamó traidor a Ricardo Anaya, sus palabras no cabe duda que benefician al “bueno”, al “elegido”, Guillermo Anaya Llamas.

La gente de Acción Nacional sabe que Memo Anaya es el mejor posicionado en la entidad, por lo que es el único que puede pelearle a cualquier priísta la gubernatura, buscar la alternancia y ganarla. El único que tenía oportunidad de pelearle a Anaya Llamas la candidatura es Isidro López, el alcalde de Saltillo con licencia, pero al ver los resultados de las encuestas, decidió aceptar lo que diga la dirigencia nacional y mejor negociar una senaduría.

Ahora en Torreón, salió María Eugenia Cázarez, dirigente municipal del PAN, para externar su apoyo a Guillermo Anaya, además subirse al carro del ya casi candidato y para decirle a Luis Fernando Salazar, que acepte las reglas del juego.

Toda esta alharaca que el senador con licencia provocó a nivel nacional, al único que ha beneficiado es a Anaya Llamas, quien parece que capitalizará a su favor esta que parece que es una campaña a su favor y que todos los panistas están apoyando, incluido el mismo Fernando Salazar con sus declaraciones en contra. 

Mientras eso sucede en el PAN, en el PRI parece que también ya tienen candidato en la persona de Miguel Riquelme, quien sigue trabajando en toda la entidad, en donde está haciendo amarres para su campaña.

Además, varios sectores le han expresado su apoyo y ahora fueron los cetemistas, quienes encabezados por su dirigente, el senador Tereso Medina, le manifestaron su adhesión y piden a la dirigencia del tricolor que lo nombre como candidato a la gubernatura.

De ser Miguel Riquelme y Guillermo Anaya, sería una elección histórica, ya que por primera ocasión irían dos laguneros en busca de la gubernatura, algo que no le gustará ni tantito a la gente de Saltillo.


walter.juarez@milenio.com