Vida Cotidiana

Mucho “bullying”

Antes, los pleitos entre jóvenes en las escuelas eran cosa rutinaria, no faltaban los bromistas, o bien aquellos que gustaban de poner apodos, como también los grandotes, esos que imponían su ley a base de su fuerza física. Hay que recordar que también estaban los débiles, aquellos a los que les decían de todo y ellos ni las manos alzaban.
Eran otros tiempos, los juegos pesados, las burlas y con una que otra broma, transcurrían los días en los salones de clase. Ahora no, los juegos se pasaron de pesados, los jóvenes utilizan las redes sociales para llamar la atención y cuando golpean a algún compañero lo graban en su celular y lo suben a Facebook” o YouTube, para compartir con todos sus “hazañas”.
Ahora, a estas acciones de los jóvenes se les dice “bullying” y la verdad que no solamente en los jóvenes se da esta práctica, también entre los adultos y en los mismos hogares. Ahora por las mismas redes sociales nos damos cuenta de todo lo que sucede, no solamente en el territorio nacional, sino en todo el planeta.
Hace unos días un jovencito de 12 años fue lanzado por sus compañeros de escuela contra una pared, por lo cual sufrió un golpe en la cabeza que le provocó su deceso. Se dijo que el menor fue víctima del “bullying” escolar y que sus tres compañeros lo habían columpiado y lanzado con toda alevosía, por lo cual su muerte se considera como homicidio.
La pregunta es ¿y los profesores qué hacían? ¿A quién habrán de culpar? Los maestros saben que además de dar clases, su labor es estar al pendiente de sus alumnos, durante todo el tiempo que permanezcan en la escuela y si ellos se dan cuenta de un acto de “bullying”, de inmediato deben detenerlo para evitar una tragedia.
Alguien tiene que responder por este homicidio y la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas indicó que se investigan delitos como abandono de personas, encubrimiento, además de que la directora y otras autoridades no cumplieron con el protocolo de seguridad, ya que en lugar de atender al niño, lo enviaron a su casa.
Este mal aqueja al mundo y en nuestro país hace falta hacer conciencia desde los hogares, pasando por instituciones educativas, hasta en nuestros trabajos, para aprender a respetarnos y de esa manera evitaremos el convertirnos en cuestión de segundos en energúmenos.



walter.juarez@milenio.com