Vida Cotidiana

Hay alarma

La cantidad de accidentes viales ha aumentado, muchos de los cuales han sido fatales, aunado a los decesos violentos, han provocado alarma entre la población, ya que después de ver que La Laguna estaba tranquila, se han suscitado hechos que son para preocupar. En las diferentes carreteras que convergen con Torreón, se han presentado accidentes viales, algunos han terminado con personas sin vida, otros con personas que difícilmente podrán recuperar la movilidad de alguna de sus extremidades o bien, que tendrán que pasar muchos meses postrados en una cama para poder recuperarse. En Torreón, los percances automovilísticos se presentan un día sí y otro también, tanto de día como de noche, sin que las autoridades puedan evitarlo, ya que algunos conductores manejan en estado inconveniente, otros a exceso de velocidad y algunos más lo hacen en forma distraída. Hace unos días se presentó un percance sobre la calle 12 en su cruce con avenida Alvarez, en donde una señora perdió su brazo, luego de impactar la camioneta que conducía, contra un camión de carga que estaba correctamente estacionado. Los fines de semana, se presentan constantemente accidentes en las que terceras personas, o personas inocentes, resultan lesionadas ante la imprudencia de conductores en estado de ebriedad, los cuales no respetan los señalamientos viales y manejan a exceso de velocidad.

Además, siguen las imprudencias de conductores que quieren ganarle el paso al tren y las consecuencias no se hacen esperar, además que la distracción o manejar como alma que lleva el diablo, provocan constantes volcaduras no sólo en Torreón, sino en Gómez Palacio, Lerdo, Matamoros, Madero y San Pedro. Hay algo que también preocupa a la población, el aumento de los homicidios violentos, ya que lo mismo están asesinando a personas a balazos, que a cuchilladas, lo cual debe de preocupar a las autoridades, las cuales gritan a los cuatro vientos que la inseguridad ha bajado, cuando en estos cuatro primeros meses del año y lo que va de mayo, hay mayor violencia, claro, nada comparado con lo vivido del 2007 al 2012. Siempre sucede lo mismo, la imprudencia, la velocidad y el alcohol, siempre dejan su estela de muerte.


walter.juarez@milenio.com