Vida Cotidiana

Transporte, un caos

Tanto los camiones urbanos como los taxis, siguen siendo un problema que la dirección de Transporte del municipio no ha podido solucionar. Muchas de las unidades que circulan por la ciudad, dejan mucho que desear, sus condiciones son pésimas y el servicio que ofrecen es deprimente, de cuarta categoría, algo que los torreonenses no se merecen.

Además, subirse a un camión es como jugar a la ruleta rusa, ya que sus conductores manejan a exceso de velocidad, participando en un sinnúmero de accidentes viales.

Por el otro lado, semana a semana se pueden sacar las estadísticas de la cantidad de taxis que se ven involucrados en percances viales, en donde los pasajeros son los que pagan las consecuencias.

El titular de Transporte, Marco Mora Varela, no ha podido con el paquete, el alcalde la ha dado varias oportunidades para que se ponga a trabajar y que los del pulpo camionero, puedan ofrecer un buen servicio.

Es fecha en que aquel sistema de prepago, dejó de ser una solución, dejó de ser una buena opción para los usuarios, luego de que a los dueños de las concesiones, no les pareciera que les condicionaran sus unidades, que les fiscalizaran lo que ganaban y al final se salieron con la suya, la de evitar los aparatos para pasar las tarjetas de prepago.

Miguel Riquelme, presidente municipal, comentó que no todo estaba perdido, que habría de solucionar el problema de las tarjetas, pero es fecha en que todavía su director de Transporte no le encuentra la cuadratura al círculo, no sabe cómo encontrar respuestas, como dar soluciones y mucho menos meter en cintura a los transportistas.

Se dice que cuenta con inspectores, pero la verdad que los mismos se la pasan paseando, ya que no se observan por ningún lado, no se ve que estén cumpliendo con su labor, que estén supervisando todos aquellos camiones destartalados, que revisen documentos y si las unidades no cuentan con los mismos, no están en regla, llevarlos al corralón.

No, estos señores de Transporte están dejando pasar el tiempo, pero eso sí, cada quincena cobran puntualmente por una chamba que no realizan, por lo que ya a más de dos años de administración, alguien debe exigirle a esta dependencia resultados.

Los regidores ante el problema hacen mutis, pareciera que en lugar de exigirle al director de Transporte que se preocupe por mejorar el servicio, lo avalan, como si los taxis y los camiones fueran de lo mejor, como si las rutas estuvieran bien planeadas, cuando son las mismas de hace muchos años, las cuales no han sido cambiadas, pese al crecimiento de la ciudad.

No cabe duda, la dirección de Transporte es el talón de Aquiles de la administración.


walter.juarez@milenio.com