Vida Cotidiana

Tradiciones

Algo que llama la atención en estas fechas previas al Día de Muertos, es que en muchas instituciones educativas se preocupan por preservar las tradiciones, por inculcar en los alumnos de los diferentes niveles la importancia de fechas tan importantes.


Vemos con agrado que son muchas las escuelas en las cuales son colocados altares, algunos pequeños, otros grandes, todos ellos recordando a aquellos que ya partieron de este mundo, en donde niños y jóvenes participan con agrado.


Aunque con el paso de los años se ha presentado una lucha entre nuestras tradiciones y el Halloween, sin que la mercadotecnia norteamericana, sin que la cantidad de disfraces de todo tipo y colores, haya podido acabar con lo que los mexicanos disfrutan.


Sabemos que la “noche de brujas” ha sido utilizada en nuestro país para realizar lo que son fiestas de disfraces, para realizar pachangas, para convivir y “conbeber”, en donde pasado el momento, solamente queda el recuerdo del que llevó el mejor disfraz.


Pero con el Día de Muertos, vemos que no solamente son los altares, es esa cultura del mexicano de dejar todo por acudir a los cementerios para recordar a los seres queridos, a esos que se adelantaron en el camino.


Vemos que muchos comerciantes cierran sus negocios, en algunas empresas se les da la tarde libre a sus trabajadores, aunque en esta ocasión eso no sucederá, ya que el 2 de noviembre cae en domingo.


Es de llamar la atención que muchos de los maestros saben de la importancia de preservar las tradiciones y es por ello que al momento de realizar un altar, les explican a los niños el significado de los mismos, la importancia de los siete niveles, los cuales simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y alcanzar la paz eterna.


Se dice que el primer escalón se coloca la foto del santo de devoción, el segundo es para las ánimas del purgatorio, en el tercero se derrama sal para todas las almas de los niños, en el cuarto va el “pan de muerto”, en el quinto la comida que le gustaba al difunto, en el sexto la foto del difunto al que se le dedica el altar y en el séptimo, se coloca la cruz de un rosario hecho de tejocotes y limas.


Estos siete elementos se pueden observar en los diferentes altares y es una tradición que esperamos que con el paso del tiempo se arraigue más.


walter.juarez@milenio.com