Vida Cotidiana

Profeta en su tierra

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero Oribe Peralta, ese joven oriundo del ejido La Partida, sí que lo fue. Recordamos que este jugador lagunero estuvo con los Rayados del Monterrey, en donde no le dieron la oportunidad de demostrar su valía, ya que había elementos extranjeros que tenían que jugar para poder justificar su estadía.
También pasó a Jaguares, en donde se convirtió en un delantero letal. Oribe Peralta logró ser el artífice de los grandes triunfos del Santos Laguna en sus últimas temporadas. Todavía recordamos su gran actuación ante Brasil, con dos soberbios goles que le valieron la medalla de oro al seleccionado tricolor.
Ahora, con 30 años de edad, quien ha logrado todo lo que se ha propuesto, decide emigrar a la ciudad de México en busca de un nuevo reto, al enrolarse en las filas de las Águilas del América.
Sabe el mismo Oribe Peralta que está en la recta final de su carrera, por lo cual está asegurando su futuro, económicamente hablando. Todo se le está presentando en bandeja de plata, ya que primeramente con la selección nacional habrá de llevarse una buena cantidad de estímulos económicos.
En cuestiones publicitarias, el panorama para Oribe es de lo mejor y los anunciantes quieren tenerlo como referencia en sus comerciales, por lo cual le habrán de pagar una muy buena suma de dinero. Si a esto le aunamos lo que habrá de ganar por el traspaso al América, así como el sueldo que le ofrecieron, se puede decir que el talento lagunero ya aseguró su futuro y el de su familia.
Oribe Peralta sí fue profeta en su tierra, logró realizar sus sueños, ser en estos momentos el mejor futbolista de México, reconocido no solamente por los cronistas deportivos, sino por la afición mexicana, quien lo recuerda con esos goles que le dieron vida al tricolor en su fase final rumbo a Brasil.
Muchos aficionados laguneros están de acuerdo en que Oribe busque otros horizontes, pero les duele que se haya ido con el acérrimo rival, el América. Así es la vida, pero el futuro económico pudo más que el pensar en los colores de una camiseta. Se van a extrañar sus goles en el TSM, pero el gusto de que un lagunero siga triunfando, no cabe duda que es mayor. Sólo resta decir, ¡bien por Oribe!


walter.juarez@milenio.com