Vida Cotidiana

Preocupación

Lo que está sucediendo en el país es algo que quizá ya se esperaba, ya que las familias mexicanas tienen años sufriendo una crisis económica muy marcada. En el sexenio anterior y en el actual, los precios de la gasolina estuvieron subiendo mes con mes, pero el último ramalazo que diera el gobierno federal, provocó airadas reacciones lo cual ocasionó que en un principio hubiera manifestaciones, bloqueos y tomas de casetas en forma pacífica, como protesta contra el “gasolinazo”.

Pero no solamente es el alza en la gasolina, también hay molestia por los aumentos a la luz y de algunos impuestos, lo cual se puede decir que fueron la gota que derramó el vaso.

Más allá de estas manifestaciones de repudio de los mexicanos hacia las acciones del gobierno federal, hay una preocupación real, la llegada de Donald Trump al poder el próximo 20 de enero. Los mexicanos sienten que el futuro es por demás incierto, ya que el magnate norteamericano todavía no es el presidente de los Estados Unidos y utilizando su cuenta de Twitter, ha demostrado lo que quiere hacer, mostrando su fuerza, a tal grado que grandes empresas que invertirían en México, se han retractado y ahora lo harán en la unión americana.

No cabe duda que hasta el momento pocos saben lo que sucederá con Donald Trump, qué acciones emprenderá y si habrá de cumplir las amenazas que realizó durante su campaña. Parece que nuestro México lindo y querido está de cabeza, el dólar sigue a la alza, los actos vandálicos parece que nadie los detiene y el discurso del presidente Enrique Peña Nieto, no convenció a muchos. Se entiende que el precio del petróleo es el que manda, pero el mandatario de la nación nunca habló en su discurso de las repercusiones, que todo se mueve en base a la gasolina, por lo que cual se vendrían incrementos en cascada.

El presidente no dijo que gracias al aumento a los combustibles, se incrementarían los precios a los pasajes de camiones urbanos, de taxis, de autobuses foráneos, de transportes de carga y al final serán los ciudadanos los que paguen las consecuencias. No cabe duda que hay preocupación, pero lo que más debe de preocupar son las redes sociales. 


walter.juarez@milenio.com