Vida Cotidiana

Pocos lo respetan

Los municipios de Lerdo, Gómez Palacio, Torreón y Matamoros homologaron sus reglamentos de Tránsito y Vialidad, en lo que ahora han denominado llamarle Movilidad Urbana. Las autoridades han estado informando a los ciudadanos sobre la importancia de respetar este nuevo reglamento, ya que el costo de las infracciones cambió y algunas aumentaron considerablemente.La pregunta es si ya se los mostraron a sus elementos de Tránsito, a los policías municipales, a los funcionarios de los ayuntamientos, muchos de los cuales por ser burócratas se sienten con derechos y se estacionan en cualquier lugar, no respetan los semáforos, mucho menos el paso de los peatones.En Torreón, son muy pocos los automovilistas que respetan los límites de velocidad, que al llegar a un semáforo y les toca el alto, no traspasan las ahora líneas blancas para darle paso a los peatones.Vemos que hay muchos conductores que se pasan en luz amarilla y en roja, que dan vuelta en lugares prohibidos, pero lo peor de todo es que muchos de esos que manejan y no respetan el reglamento, son los propios agentes de Tránsito, los mismos policías.Observamos con frecuencia que algunos elementos prenden sus torretas y hasta sus sirenas para pedir el paso a los demás automovilistas. Se habla de conducir a 60 kilómetros por hora y esta velocidad no es respetada por las mismas autoridades.También habla el nuevo reglamento de ceder el paso al peatón, cuando vemos que las patrullas todo lo invaden, sin importar que sean espacios para personas con discapacidad. Mucho se dice a los automovilistas que no se estacionen en doble fila, cuando los primeros que lo hacen son los uniformados.Algo que es muy común ver en los agentes de Vialidad y policías municipales, es conducir mientras hablan por celular, o traen sus aparatos de telecomunicación, lo cual según el nuevo reglamento, está prohibido hacerlo, ya que se convierten en un distractor.También se menciona la importancia de contar con un seguro de daños a terceros y traer placas visibles, pero solamente basta con darse una vuelta por el estacionamiento de Seguridad Publica y se verán muchos autos “chocolates”, por lo cual lo más seguro es que ni seguro de daños porten. El buen juez por su casa empieza. 


walter.juarez@milenio.com